domingo, 13 de enero de 2019

Son Puig

El talayot de Son Puig o "Sa Casa des Gegant"
El talayot de Son Puig también conocido como "Sa Casa des Gegant" es el elemento principal de un poblado típico de montaña, aunque los restos son muy escasos, el hecho de que el término municipal de Puigpunyent tenga tres núcleos talayóticos, dos de ellos de este tipo, nos permite ver el patrón territorial de los poblados talayóticos de zonas montañosas: el núcleo del poblado se encuentra dominando su territorio, generalmente un valle, desde una de las lomas. A cierta distancia, desde una loma vecina, otro talayot aislado domina el valle desde el otro lado. Es posible que algún talayot adicional estuviese colocado en una tercera loma. Las puertas de los talayots aislados están siempre orientadas hacia su poblado respectivo.

"Sa casa des Gegant" según la estupenda interpretación de Vicenç Sastre
En el caso de este núcleo, tenemos el talayot mejor conservado cubierto por grandes matorrales y acebuches y acompañado de unos pocos restos de una muralla adosada a él así como los de otro talayot muy destruido en lo que debió ser el interior del poblado. El portal mira hacia el interior del poblado, tiene un diámetro de 13 metros y una altura de 3 metros. Es importante hacer mención de la existencia de un pozo y una fuente cercana: Sa Font d´en Vic.

Desde este punto de vista podemos observar los restos de un muro adosado así como la abundante vegetación que ha invadido el monumento
En la loma vecina hacia el noroeste, se encuentra el talayot que vigilaba el valle desde el otro lado. Este esquema, o patrón de asentamiento, es muy similar al del poblado de Son Serralta, tambien en el término de Puigpunyent que veremos en la próxima entrada.



domingo, 6 de enero de 2019

Cabezas de toro de Son Corró. Els Bous de Costitx

Las cabezas de toro de Son Corró tal como están expuestas en el Museo Arqueológico Nacional. Bajo mi punto de vista tienen una iluminación deficiente que no permite apreciar en toda su plenitud su majestuosidad.
Corría el año de 1.895 cuando al realizar unas labores de ampliación de un bancal para ganar terreno para la siembra, se derribaron algunas de las piedras del muro del recinto talayótico de Son Corró y entonces se fueron produciendo diferentes hallazgos de los objetos allí depositados. El hallazgo más espectacular fueron tres cabezas de toro pero además se descubrieron dos pares de cuernos también de toro, un brazo de una figura humana, un vástago sobre el que se apoyan dos patas de ave rapaz, algunas piezas cilíndricas, clavos, además de vasos de cerámica talayótica, ibérica, y romana. Todos estos objetos fueron adquiridos por el estado español para evitar que el propietario del terreno lo vendiera fuera de España, siendo depositados en el Museo Arqueológico Nacional donde en la actualidad aún se exponen y conservan.

Las cabezas de toro y otros objetos hallados en Son Corro según el artículo publicado por Bartomeu Ferrà en la época del descubrimiento en el boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana
Son tres figuras de bronce de excepcional calidad técnica y belleza artística localizadas en lo que fuera un recinto talayótico de culto o santuario. Están fundidas a la cera perdida con alma y las orejas y cuernos fundidos a parte, saturadas las primeras y enganchadas con un pasador o, sobre un apéndice, las segundas; los detalles figurativos de la textuz, ojos, morro y cuello, trabajados en firo, tienen una factura muy cuidada y precisa. Sus dimensiones, sin contar los cuernos, no superan los 60 cm. de longitud. Dos tiene un tamaño parecido, 47 x 68 cm. y 50 x 60 cm., y la última es un poco más pequeño, con 31 cm. de longitud máxima.


Las cabezas de Son Corró forman parte del notable conjunto de representaciones tauromorfas talayóticas de bronce y expresan la importancia y significación del culto al toro existente en las comunidades talayóticas de Baleares; aunque al ser un hallazgo por obras, sin intención investigadora, sin ningún tipo de método científico, no poseen una datación precisa.; ya que en el mismo recinto durante la excavación arqueológica efectuada en los años 90 al objeto de efectuar la restauración del recinto -muy criticada en su momento por su posible interpretación-, se pudo documentar una figura de bronce de época romana, un lar del sigo I d.C. que demuestra la perduración del uso más allá de la cultura talayótica. Se han datado de manera relativa, justo en el momento anterior a la llegada de los romanos en 123 a.C., es decir, entre el sigo IV y II a.C.


Figuras de la factura como las de Son Corró no se localizan fuera de Baleares. Esta originalidad ha constituido el argumento para los investigadores que defienden que fueron creados o fundidos en Mallorca frente a los que piensan que fueron importados dada la gran calidad técnica que tienen, imposible de ejecutar con los conociemientos de la metalurgia que tenían los talayóticos. Todavía no se tiene la evidencia arqueológica que permita afirmar que fueron creados en la isla.


Investigadores mallorquines como Gabriel Llompart, Bartomeu Font Obrador o Guillermo Rosselló-Bordoy relacionaban las figuras de toro con las de los guerreros y con las de las aves, de manera que se interpretaban como la expresión de una concepción en la que, la vida, la muerte y la guerra formaban la base mitológica talayótica. Y, en ese contexto debemos comprender las figuras de Son Corró.

Ver también: Son Corró