jueves, 18 de abril de 2019

Granja pretalayótica de Son Oleza

Esquina Noroeste del poblado
El conjunto de Son Oleza es realmente excepcional a pesar de su escasa monumentalidad. Se trata de una vivienda rural pretalayótica con restos de sus tres navetiforme de habitación, muro de piedra y diferentes dependencias.
Los niveles más antiguos del yacimiento (2.300 a.C.) contienen los restos de unas cabañas hechas  de materia vegetal sobre unos cimientos de piedra tallados en la roca y hogares de fuego. El lugar es muy rico en cerámica campaniforme importada.

Reconstrucción ideal del asentamiento de Son Oleza. Se puede observar las navetas, el perimetro del muro y el canal de agua que llega a las naves provenientes del deposito. Dentro estaría el ganado y a la derecha los campos de cultivo. Dibujo W.Waldren.
En un nivel más reciente, sobre estas cabañas, en una segunda fase de uso del sitio, se construyó una granja de grandes proporciones. Se trata de un yacimiento al aire libre de 3.600 m2 rodeado de un gran muro perimetral de forma rectangular y aproximadamente 2,5 m de anchura en su base. Esta pared de piedra seca y doble paramento consiste en dos filas de bloques de piedra con un relleno interno de piedras y tierra. Este tipo de construcción es típica de la prehistoria de las Islas Baleares y se puede encontrar hasta el periodo postalayótico.

Ubicación del deposito de agua que era suministrada a las naves del interior del poblado mediante canalizaciones
En dos de las esquinas se construyeron contrafuertes para reforzar los muros construidos. La entrada sur tiene una estructura similar a una torre con un pasadizo cubierto de piedra y un pequeño porche o cuerpo de guardia.. Esta construcción en forma de torre no se presenta en la entrada norte. Dentro del reciento delimitado por el muro perimetral se pueden distinguir dos casas navetiformes. Las casas son de hasta 2 m. de grosor en la base. En la parte occidental del recinto se puede observar un canal de agua de unos 60 m de largo que originalmente estaba cubierto de losas de piedra y arcilla. Este canal transportaba  el agua de una balsa de unos 40 m3 que se encontraba fuera del reciento a un aljibe dentro del asentamiento.

Objetos hallados en el yacimiento de Son Oleza, se puede apreciar la cerámica campaniforme importada. Depositados en el Museo Arqueológico de Deia
Hay una clara organización del espacio dentro del asentamiento, con la parte occidental utilizada como espacio de habitat y de trabajo y la parte oriental dedicada a los animales. En este área  se encontraron mayoritariamente huesos de cabras y ovejas y el resto de bovinos y cerdos.
Se encontraron cerca de 700 fragmentos de pedernales y hoces. La gran cantidad de estos objetos es una indicación de una industria lítica de alta calidad y por otra parte prueba una actividad agrícola en el yacimiento. Lo más probable es que las especies cultivadas fuesen trigo y cebada.

Detalle del muro donde se puede apreciar el doble paramento
Este yacimiento debió de estar habitado por una familia extensa de una veintena de personas.
La granja, en todas sus fases sucesivas, estuvo habitada durante más de 1.000 años. Se ha señalado la erosión de la tierra como la causa del abandonamiento del sitio.

La bibliografía principal que se ha usado para realizar este artículo ha sido: "Del Myotragus a Cicili Metel" de Mark Van Strydonck. 2014 edita Associació Cultural Sa Talaia


domingo, 10 de marzo de 2019

Puig de Sa Moneda

Vista panorámica del túmulo del Puig de Sa Moneda
Los restos del Puig de Sa Moneda están enmarcados dentro del conjunto ceremonial de Son Ferrandell-Son Oleza  donde también se pueden encontrar restos de la época naviforme.
Situado a 450 metros de altitud, cerca del vial este de la urbanización George Sand en Vallodemossa, en lo alto de la sierra del Puig de Sa Monda. El monumento consiste en una gran acumulación de piedras pequeñas, de forma tumular y unos 5 metros de altura por su parte oeste y apoyado parcialmente en las peñas, rodeado con escalones realizados con piedras más grandes y rematado por una construcción de planta cuadrada. Se localizó cerámica baleárica y púnico-ebusitana.
Construcción de planta cuadrada situada en la parte superior del túmulo
Desde el túmulo, tenemos a golpe de vista un minarete de estilo árabe que hizo construir el archiduque Luis Salvador. Subiendo hacia el mismo, a 488 metros de altitud, se aprecia claramente un fragmento de muro ciclópeo al borde mismo del moderno camino. No esta clara si su función era defensiva o ritual. Cierra el acceso a la cumbre del Puig donde habría un posible monumento destruido por el mirador.

Fragmento de la muralla que cerraba la vertiente sur de la cima del Puig de Sa Moneda
El túmulo visto desde el fragrmento de muralla próxímo a la cima del Puig de Sa Moneda

domingo, 3 de marzo de 2019

Son Serra


Visión general del talayot 1. A la derecha se puede observar un corredor delante de la entrada
El asentamiento de Son Serra en Muro tiene como construcciones principales dos talayots de planta cuadrada con estructuras anexas con vestigios de ocupación desde la época talayótica hasta el periodo islámico.
El yacimiento se encuentra situado sobre una pequeña elevación muy cerca del albufera de Muro y no muy lejos de la costa.
En un momento no determinado del siglo XX el yacimiento se vio afectado por una actuación sobre el terreno para habilitar una explanada para la practica de equitación que dividió el poblado en dos partes.

Croquis de la zona norte del asentamiento de Son Serra
En la zona norte del yacimiento se encuentran los restos de los talayots cuadrados con sus correspondientes estructuras adosadas. Los dos tienen idéntica orientación y unas dimensiones similares en torno a los once metros de lado dentro de la media que suelen tener este tipo de talayots.
El talayót 1 -como se puede ver en el croquis- tiene visible el portal de entrada con orientación sur-este conservando el dintel así como buena parte de las losas de cubierta del corredor de 2,76 m. de longitud con un ancho de 0,70 m. Desde el ánglo este del T1 se proyecta un muro siguiendo la linea de la fachada norte-este.

Desde esta posición podemos apreciar la entrada al talayot 1
Las dimensiones de la cámara interior del talayot 1 son de aproximadamente 5,00 m por 5,40 m. Conserva parte de la columna política en el interior.
En el talayot 2, al día de la fecha todavía no se ha podido localizar la entrada al mismo aún teniendo en cuenta la lógica de la orientación de la entrada localizada en el talayot 1 y sólo trazas del paramento interno. El T2 también es el que parece que ha sufrido más modificaciones sobre la estructura primigenia con modificaciones y construcciones añadidas posteriores a la época talayótica.

Talayot 2
En la zona sur de la explanada que divide el yacimiento en dos partes, se han detectado diversos paramentos de varias construcciones diferenciadas así como la identificación de segmentos de muros.

Piezas de cerámica talayótica encontradas en el yacimiento durante la campaña de 2.019

Durante las sucesivas excavaciones se han recuperado piezas cerámicas de origen talayótico, sobre todo las realizadas mediante catas a niveles con cierta profundidad ausentes a niveles superficiales. También se han hallado restos de época balear, púnico-ebusitano y bajo imperial.

domingo, 3 de febrero de 2019

Son Serralta

El talayot circular ubicado en la parte occidental del poblado de Son Serralta
Aunque los restos que nos quedan de este poblado son bastante escasos y están mal conservados, son uno de los mejores ejemplos de poblado talayótico de montaña. Aparte de las excavaciones que se llevaron a cabo en dos de sus talayots a finales de los años 50, este conjunto puede ser analizado en el marco de su patrón espacial: un pequeño núcleo de población encaramado en lo alto de una colina, dominando los valles de los alrededores y, al otro lado de uno de esos valles, un talayot aislado, en un punto más alto, posiblemente como atalaya de vigilancia. Este patrón se repite en dos poblados vecinos dentro del mismo término municipal de Puigpunyent: Son Puig y Son Burguet.

Croquis del talayot A según Rossello/Camps
Las ruinas de este poblado están distribuidas por la cumbre de una colina urbanizada que le da su nombre. En el núcleo del poblado había dos talayots, en los extremos occidental y oriental de la misma. Mirando hacia el sur, al otro lado de un valle, está el talayot aislado, un ejemplar hermoso, pero dificilísimo de encontrar. Las excavaciones, a cargo de G. Rosselló y J. Camps, se llevaron a cabo en el talayot aislado y en el talayot occidental del poblado. El talayot aislado reveló una construcción y abandono durante las fases iniciales de la cultura talyótica; el talayot occidental del poblado produjo cerámica muy posterior, incluida cerámica romana, lo que nos muestra una larguísima perduración del poblado.

En esta vista en picado podemos apreciar el perímetro y el corredor de entrada al talayot
Lo que queda del talayot occidental se encuentra metido en medio de la urbanización. Nos encontramos con diversos restos del poblado, y luego una pared seca nos corta el paso. Se trata de la pared que separaba los antiguos predios de Son Serralta y Son Cotoner. Al otro lado de la pared hay abundantes restos difíciles de identificar, y el talayot oriental que conserva todo su perímetro y su corredor de entrada. El diámetro de la construcción es de 9,3 metros, y se vislumbra la ubicación de una posible puerta, orientada al Sur. Tuvo columna central, que fue retirada en el momento de la excavación. También aparecieron los restos de un hogar. Desgraciadamente, la mayor parte de las piedras de este poblado fueron utilizadas para la mencionada pared de separación de los predios.

La mayor parte de las piedras del poblado se usaron para delimitar los predios de Son Serralta y Son Cotoner

domingo, 13 de enero de 2019

Son Puig

El talayot de Son Puig o "Sa Casa des Gegant"
El talayot de Son Puig también conocido como "Sa Casa des Gegant" es el elemento principal de un poblado típico de montaña, aunque los restos son muy escasos, el hecho de que el término municipal de Puigpunyent tenga tres núcleos talayóticos, dos de ellos de este tipo, nos permite ver el patrón territorial de los poblados talayóticos de zonas montañosas: el núcleo del poblado se encuentra dominando su territorio, generalmente un valle, desde una de las lomas. A cierta distancia, desde una loma vecina, otro talayot aislado domina el valle desde el otro lado. Es posible que algún talayot adicional estuviese colocado en una tercera loma. Las puertas de los talayots aislados están siempre orientadas hacia su poblado respectivo.

"Sa casa des Gegant" según la estupenda interpretación de Vicenç Sastre
En el caso de este núcleo, tenemos el talayot mejor conservado cubierto por grandes matorrales y acebuches y acompañado de unos pocos restos de una muralla adosada a él así como los de otro talayot muy destruido en lo que debió ser el interior del poblado. El portal mira hacia el interior del poblado, tiene un diámetro de 13 metros y una altura de 3 metros. Es importante hacer mención de la existencia de un pozo y una fuente cercana: Sa Font d´en Vic.

Desde este punto de vista podemos observar los restos de un muro adosado así como la abundante vegetación que ha invadido el monumento
En la loma vecina hacia el noroeste, se encuentra el talayot que vigilaba el valle desde el otro lado. Este esquema, o patrón de asentamiento, es muy similar al del poblado de Son Serralta, tambien en el término de Puigpunyent que veremos en la próxima entrada.



domingo, 6 de enero de 2019

Cabezas de toro de Son Corró. Els Bous de Costitx

Las cabezas de toro de Son Corró tal como están expuestas en el Museo Arqueológico Nacional. Bajo mi punto de vista tienen una iluminación deficiente que no permite apreciar en toda su plenitud su majestuosidad.
Corría el año de 1.895 cuando al realizar unas labores de ampliación de un bancal para ganar terreno para la siembra, se derribaron algunas de las piedras del muro del recinto talayótico de Son Corró y entonces se fueron produciendo diferentes hallazgos de los objetos allí depositados. El hallazgo más espectacular fueron tres cabezas de toro pero además se descubrieron dos pares de cuernos también de toro, un brazo de una figura humana, un vástago sobre el que se apoyan dos patas de ave rapaz, algunas piezas cilíndricas, clavos, además de vasos de cerámica talayótica, ibérica, y romana. Todos estos objetos fueron adquiridos por el estado español para evitar que el propietario del terreno lo vendiera fuera de España, siendo depositados en el Museo Arqueológico Nacional donde en la actualidad aún se exponen y conservan.

Las cabezas de toro y otros objetos hallados en Son Corro según el artículo publicado por Bartomeu Ferrà en la época del descubrimiento en el boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana
Son tres figuras de bronce de excepcional calidad técnica y belleza artística localizadas en lo que fuera un recinto talayótico de culto o santuario. Están fundidas a la cera perdida con alma y las orejas y cuernos fundidos a parte, saturadas las primeras y enganchadas con un pasador o, sobre un apéndice, las segundas; los detalles figurativos de la textuz, ojos, morro y cuello, trabajados en firo, tienen una factura muy cuidada y precisa. Sus dimensiones, sin contar los cuernos, no superan los 60 cm. de longitud. Dos tiene un tamaño parecido, 47 x 68 cm. y 50 x 60 cm., y la última es un poco más pequeño, con 31 cm. de longitud máxima.


Las cabezas de Son Corró forman parte del notable conjunto de representaciones tauromorfas talayóticas de bronce y expresan la importancia y significación del culto al toro existente en las comunidades talayóticas de Baleares; aunque al ser un hallazgo por obras, sin intención investigadora, sin ningún tipo de método científico, no poseen una datación precisa.; ya que en el mismo recinto durante la excavación arqueológica efectuada en los años 90 al objeto de efectuar la restauración del recinto -muy criticada en su momento por su posible interpretación-, se pudo documentar una figura de bronce de época romana, un lar del sigo I d.C. que demuestra la perduración del uso más allá de la cultura talayótica. Se han datado de manera relativa, justo en el momento anterior a la llegada de los romanos en 123 a.C., es decir, entre el sigo IV y II a.C.


Figuras de la factura como las de Son Corró no se localizan fuera de Baleares. Esta originalidad ha constituido el argumento para los investigadores que defienden que fueron creados o fundidos en Mallorca frente a los que piensan que fueron importados dada la gran calidad técnica que tienen, imposible de ejecutar con los conociemientos de la metalurgia que tenían los talayóticos. Todavía no se tiene la evidencia arqueológica que permita afirmar que fueron creados en la isla.


Investigadores mallorquines como Gabriel Llompart, Bartomeu Font Obrador o Guillermo Rosselló-Bordoy relacionaban las figuras de toro con las de los guerreros y con las de las aves, de manera que se interpretaban como la expresión de una concepción en la que, la vida, la muerte y la guerra formaban la base mitológica talayótica. Y, en ese contexto debemos comprender las figuras de Son Corró.

Ver también: Son Corró