domingo, 17 de junio de 2018

Canova d´en Morell


Este talayot conserva su portal orientado hacia la dirección habitual en estas edificaciones: SE. El interior está cegado por el derrumbe de su techo. Alcanza una altura de unos dos metros, y en su parte superior podemos apreciar, entre los matorrales y las piedras que lo ciegan, lo que debe ser uno de los tambores de su columna central, aunque la única forma que tenemos de intuir esto es que es una gran piedra, situada más o menos en el centro del talayot.
El solar donde está esta construcción, se llama Ses Llenques y debió tener en tiempos un enorme poblado con su centro ceremonial. Ahora, apenas queda algo más que tierra de labranza, pero algunos restos disgregados nos dan constancia de lo grande que debió ser el lugar. Así, a unos cien metros de el talayot cuadrado quedan las hiladas inferiores de un posible santuario; a unos 300 m. al norte nos encontramos con el famoso talayot circular "Sa Clova d'es Xot, así como algunos restos más, ahora irreconocibles. Además, en el mismo terreno quedan restos de una posible habitación, y el el otro lado de la carretera hay restos de otro talayot cuadrado casi desaparecido, una cantera antigua y un torrente que tiene cuevas, posiblemente utilizadas para enterramientos, las "Coves Bartolines."


viernes, 8 de junio de 2018

Myotragus Balearicus

Craneo y huesos de Myotragus encontrados en la Cova des Moro. Museo de Manacor
El Myotragus balearicus (en griego, "cabra-rata de las Baleares") es una especie extinta de mamífero que habitaba en las islas de Mallorca, Menorca, Cabrera y Sa Dragonera hasta su extinción hace unos 5000 años. Se trata de un bóvido aunque los últimos análisis de ADN indican que se encuentra cerca del grupo de las ovejas (ovinos). Una cuestión importante es la del momento de la llegada del antepasado del Myotragus a las islas que se debió producir durante una fase de desecación del Mediterráneo. El aislamiento del linaje del Myotragus en las Baleares comenzó en el Plistoceno cuando la cuenca se volvió a llenar de agua y estos animales se quedaron aislados.

Idealización del Myotragus. Dibujo: J.P.Brinkerink
El Myotragus es un buen ejemplo de la adptación genética que puede experimentar un animal a causa del aislamiento. Como en las Islas Baleares no había depredadores carnívoros (excepto las rapaces), este animal no tenía enemigos naturales. La agilidad de movimientos y la visión periférica ya eran necesarios para sobrevivir. Así que los ojos se fueron moviendo hacia una posición frontal dando al animal una visión estereoscópica mucho más favorable en la región montañosa de Mallorca. El acortamiento de las extremidades y la fusión de los huesos del tarso hicieron que el animal fuese más bajo y con menos movilidad pero le dio mejor estabilidad para moverse por las vertientes y las paredes de roca de las montañas.

Una articulación parcial de Myotragus procedente de la Cueva de Muleta. Datado alrededor del 20.000 a.C. Museo arqueológico de Deià
La mandíbula y los dientes sufrieron considerables  modificaciones. En lugar de tener tres parejas de incisivos en la mandíbula, el animal teneia solamente un granb gran y robusto incisivo de crecimiento continuo. Estos cambios estaban indudablemente relacionados con las condiciones especiales en que el animal tenía que encontrar la comida. La mandíbula robusta y el incisivo de crecimiento continuo eran muy eficientes para desenterrar racies de plantas y para pastar brotes de árboles y arbustos. El aislamiento y la adaptación a un medio nuevo también causaron una reducción del cerebro y de órganos sensoriales. Vivían dos veces más que sus homólogos continentales. La longevidad y un retardo de la senectud son una consecuencia de vivir en un entorno con pocos elementos externos que le pudieran causar la muerte (como podrían ser los depredadores).
El Myotragus balearicus es la última y más evolucionada forma de una serie evolutiva de antepasados que se adaptaron a la vida en aislamiento de las islas. Finalmente surgió un animal que pesaba unos 50 kg, llegaba a los 45 o 50 cm de alzada, se movía de una manera lenta y poco elegante, y tenía un cuerpo rechoncho y pesado.

Esquema de la cueva de Muleta. Se pueden apreciar las chimeneas por donde caían los animales, mayoritariamente Myotragus. Museo arqueológico de Deià
El conocimiento de este animal proviene de los restos encontrados en diferentes cuevas como la Cova Estreta (Pollençca) y la Cova des Moro (Manacor) y la Cova de Muleta (Soller). Esta última se compone de dos niveles horizontales conectados por una chimenea vertical que funcionó como trampa para animales. Los ojos del animal no se adaptaban a la oscuridad cuando entraban en la cueva y caían por la chimenea. Durante miles de años los sedimentos y los restos de animales se acumularon en este punto.
Las diversas dataciones indican que los tres mamíferos terrestres nativos de Mallorca (Myotragus, Hypnomys y la musaraña gigante Nesiotites) desaparecieron en un mismo periodo de tiempo muy corto, durante el tercer milenio a.C. o poco antes. Durante años se ha desarrollado un cierto enfrentamiento entre los científicos que defienden que estas extinciones fueron producto de un cambio climático, y los partidarios de que fueron exterminados por los primeros pobladores humanos de las Islas Baleares. Cada poco tiempo aparecen pistas que apuntan en uno y otro sentido, por lo que la cuestión no puede darse todavía por resuelta completamente.

Hymnomys, un lirón también extinguido en la misma épcoa que el Myotragus. Museo arqueológico de Deià
La tesis mayoritaria es la que apunta a una extinción por causas antrópicas. Tradicionalmente se había fechado la primera colonización humana de Baleares hacia el 5000 a. C. o incluso antes, pero la revisión de los yacimientos con métodos de datación modernos indican claramente que no hubo presencia humana anterior al 3000 a. C., por lo que los primeros baleares serían los portadores de la cultura pre-talayótica (3000-1400 a. C.). La fecha es, desde luego, realmente sospechosa, pues se solapa muy estrechamente con la rápida decadencia de las tres especies.

Craneo con columna vertebral y craneos de Myotragus. Museo arqueológico de Deià

Los primeros baleares tenían una cultura neolítica, aunque seguían viviendo en cuevas. En éstas se han encontrado enormes cantidades de restos óseos de animales, especialmente Myotragus, con señales evidentes de haber sido descuartizados y consumidos por humanos. Lo más sorprendente es que no todos los Myotragus llegaron muertos a las cuevas, sino que hay indicios de que muchos de ellos fueron mantenidos durante un tiempo allí, y también muchos de ellos tienen los cuernos recortados y cicatrizados después: Un indicio claro de que estaban siendo objeto de un intento de domesticación. El por qué del fracaso de éste se debió probablemente a que los Myotragus no se reproducían en cautividad o al menos a una velocidad adecuada, pues en las cuevas sólo hay restos de ejemplares adultos.

Reconstrucción idealizada de un grupo de Myotragus
La caza, el fracaso de la domesticación y la introducción de animales domésticos como cabras (que competían con el Myotragus por el mismo alimento), vacas y ovejas (y en consecuencia, la aclaración de los bosques para darles lugares donde pastar) y perros y cerdos (que pudieron depredar sobre el Myotragus en caso de asilvestrarse) fueron las causas que llevaron probablemente a este animal a la extinción.

sábado, 2 de junio de 2018

Son Noguera

Acceso al talayot visto desde el interior
Este talayot está aislado y se conserva bastante bien, adosado a las casas del mismo nombre. En algún momento debió ser utilizado como establo ya que su columna central ha desaparecido y esta hueco en su interior.
Se trata de uno de los talayots más espectaculares, puesto que conserva una altura de casi 6 metros, así como un diámetro de 14,5. Construido con grandes lajas, su cámara central tiene una amplitud de 6,5 metros. El portal conserva las jambas y el dintel. 
Vista del talayot desde el exterior. Obsérevese el muro de la izquierda de reciente construcción que integraba el monumento con las casas de Son Noguera
A pesar de su aspecto solitario, esta edificación formaba parte de un conjunto. Al otro lado de las casas se pueden apreciar los restos de dos habitaciones cuadradas y una serie de muros. Dado el nivel de destrucción de todas estas ruinas resulta difícil explicarlas, aunque nos indican la existencia de un núcleo del que el talayot de Son Noguera formaría parte.