viernes, 5 de enero de 2018

Son Matge

Vista del abrigo en su parte oriental tal como lo podemos observar hoy en día. Obsérvese al fondo parte del derrumbe ocurrido en 1.994. Los restos actuales de la fogata parece trasladarnos a los tiempos prehistóricos. El muro de la izquierda es actual
Son Matge es uno de los yacimientos fundamentales de la arqueología mallorquina, ya que conservaba una completa secuencia estratigráfica desde el poblamiento inicial hasta los tiempos romanos. Gracias a su investigación desde su descubrimiento en 1.968, los orígenes de la presencia humana en Mallorca -que hasta entonces se cifraba en unos tres mil años antes de cristo- retrocedían hasta el quinto milenio.

Vista panorámica del abrigo desde el paso de S´Estret, justo cuando empieza la subida hacia el valle de Valldemossa
El abrigo se encuentra en una paisaje que recuerda la Mallorca prehistórica, cuando la mayor parte de la isla estaba cubierta por densos encinares. Bajo la gran pared rocosa se advierten algunos muros ciclópeos de época talayótica. Las excavaciones han vaciado el sustrato acumulado durante siglos, de modo que contemplamos la zona tal como debió de estar en las épocas más remotas.

Croquis estratigráfico de corte frontal
El abrigo de Son Matge fue utilizado en un primer momento como lugar esporádico de ocupación , de acuerdo a los asentamientos estacionales de los grupos de cazadores-recolectores. Los restos más antiguos consistieron en un núcleo de xílex y restos de myotragus con signos de haber sido descarnados, así como cráneos de este animal con los cuernos seccionados en forma de V.  Se atribuyen a un horizonte cronológico del V milenio (4.730 a.C.), en una fase neolóitica local en la que no había aparecido todavía la cerámica.

Myotragus, según la estupenda recreación de la dibujante Hannah Bonner
La segunda fase corresponde ya a una fase neolítica que comienza en el III milenio a.C. con restos de cerámicas lisas. Siguen apareciendo restos de myotragus consumidos, así como cuernos seccionados en V. La ocupación perdura hasta finales del II milenio a.C., y a ese momento final corresponde la figurilla denominada la Dama de Son Matge. Se trata de un ídolo de rasgos muy esquemáticos.

El abrigo se halla rodeado de un espeso encinar.
Vista occidental
El tercer horizonte corresponde a los tiempos talayóticos. Hasta el 800 a.C. aproximadamente sigue utilizándose como lugar de hábitat. Pero hay un momento en que, tal vez a causa de unos desprendimientos, se convierte en cementerio. Los primeros enterramientos se llevaron a cabo en la parte más oriental  y, cuando la zona estuvo ya ocupada, se construyo un recinto en la zona occidental, denominado por los arqueólogos capilla, por su probable función cultural. Los restos son datados alrededor del 1.250 a.C.
Dama de Son Matge. Se trata de un ídolo de rasgos muy esquemáticos que tiene marcados los huecos de los ojos y unos orificios en la base, quizás para colocar ramas a guisa de falda. Datada a finales del II milenio a.C. (Dibujo: Vicenç Sastre)
En el periodo talayótico final, cambia el rito funerario. Los enterramientos se realizan en cal, formando un magma blanquecino de huesos y mineral que todavía se contempla en algunos rincones.
En 2.004 tras una tormenta invernal se desprendió un gran bloque de piedra del abrigo destruyendo gran parte del yacimiento por lo que hoy en día sólo podemos apreciar parte del trabajo arqueológico realizado.
Es recomendable visitar el Museo arqueológico de Deià fundado por  Willian Waldren, descubridor del yacimiento para tener una visión de conjunto de este importante lugar de la prehistoria mallorquina.

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