viernes, 1 de diciembre de 2017

Son Ferrer. Túmulo escalonado

Turriforme escalonado de Son Ferrer desde la vertiente en la que se tiene acceso al hipogeo
 El turriforme de Son Ferrer, se encuentra localizado en la urbanización de Son Ferrer, dentro de la península de Calviá, en medio de una llanura fértil, donde el túmulo se encuentra en la parte más elevada, favoreciendo las funciones de control visual del territorio.

Se localiza en medio de una zona de chalés. Estos han afectado gravemente el poblado original. Hoy en día sólo se puede observar el túmulo y los restos de algunas estructuras asociadas.

Hay que destacar, pero, que el yacimiento en Calviá alcanza un largo periodo de tiempo, con estructuras construcciones previas y posteriores al túmulo, que irían desde el Bronce Antiguo (1800 a.C.) hasta muy entrado el siglo III de nuestra era.

Este edificio ciclópeo se levantó encima de los restos de un hipogeo o cueva artificial de entierro de la Edad del Bronce. En su interior encontramos unos bancos, donde se depositaron los restos de los muertos, seguramente de algún poblado cercano. El hipogeo presenta tres cámaras. En la central se localizan dos bancos adosados y una plataforma dispuesta en una altura superior. Se accede por un pequeño agujero situado en la base del turriforme.

Desde la parte superior se puede apreciar el escalonamiento
Cuando hablamos de túmulo tenemos que pensar en una plataforma escalonada. En este caso, el túmulo de Son Ferrer, fue construido en la fase inicial del Periodo Talayótico, sobre el 900 a.C., y perduró a lo largo del tiempo cumpliendo unas funciones totalmente diferentes por las que fue levantado.

El túmulo de Son Ferrer se caracteriza por su escalonamiento, formado por paramentos ciclópeos rellenos de piedras de menor tamaño y tierra.

Esquema cenital del túmulo
Posiblemente el túmulo fue utilizado para celebrar encuentros colectivos, alrededor de ceremonias políticas o religiosas a lo largo del periodo talayótico.

Una vez finalizado este periodo, alrededor del siglo V a.C., hubo cambios en la manera de interpretar el mundo. En este contexto, el edificio adquirió nuevos usos, recuperando el funerario. Se reutilizó el interior del hipogeo, donde se han documentado más de 100 individuos y observado diferentes tipos de rituales. Estos se relacionan con las ofrendas florales, fuegos, ajuar cerámico, y un tratamiento de los neonatos y de los bebés muertos, enterrados dentro de urnas cerámicas. A partir del 70-50 a.C. se utiliza las vertientes del túmulo para continuar con las deposiciones funerarias, pero en este momento sólo se documentan entierros infantiles.

Aposentos adosados al túmulo interrumpidos por uno de los chales. Probablemente el yacimiento debió de ser bastante extenso
En este periodo se tiene constancia de la existencia de diferentes aposentos adosados al túmulo, que desgraciadamente se pierden en dirección a los chalés. Se puede apreciar claramente en el mapa.

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