domingo, 17 de diciembre de 2017

Es Rossells

Acceso noreste. En primer termino se puede apreciar un gran bloque de piedra que debió ser el dintel de la entrada
Nos encontramos ante un poblado talayótico en el que al día de hoy lo que más destaca son sus imponentes murallas de distinta técnica constructiva. Un poblado de un potencial indiscutible de cara al futuro y que merece su atención por administraciones y entidades.
Situado a las afueras de Cas Concos -Felanitx-, se trata de espacio rocoso, con mucha vegetación. Tiene más de 300 metros lineales de muro que debía medir más de cuatro metros de altura y casi 7.000 m2 de superficie.

Acceso al poblado por la parte oeste. Cegado por las piedras pero claramente visible

Por los restos de cerámica y de otra índole ya estaba habitado desde tiempos del bronce -VII a.C.- A medida que se levantaba el poblado se fue construyendo la muralla que recuerda a la del poblado cercano de Ses Talaies de Ca´n Jordi. Según las cerámicas encontradas el poblado debió abandonarse en torno el siglo IV d.C. Se han hallado cerámicas de Ibiza, África, Italia y árabes.

Plano del poblado. Se pueden apreciar los accesos en el oeste y el noreste
Vista aérea de la ubicación del poblado
Construir la muralla supuso un gran esfuerzo en cuanto suponía mover grandes bloques de piedra. Teniendo en cuenta una población estimada de 230 habitantes de los que sólo 118 estarían en condiciones de realizar esta tarea llevaría más de treinta años levantar esta construcción.

Detalle de la muralla en la parte sur
Como ya he comentado, la muralla es la parte más visible, el interior del poblado es una sucesión de piedras esparcidas y agrupadas que requieren una actuación arqueológica de muchos años. En muchos casos sólo cabe especular sobre la presencia de talayots,  habitaciones diversas e incluso un santuario con forma de herradura. El trabajo a realizar es ingente pero apasionante.

Detalle de la muralla en la parte noreste


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