jueves, 5 de enero de 2017

Son Corró


A medio camino de las localidades de Costitx y Sencelles y visible desde la carretera se encuentra el Santuario de Son Corró. Situado en una loma, elevada del terreno circundante entre 5 y 10 metros, a más de 20 kilómetros del mar y rodeado de encinares y carrascales de acebuche y palmito, donde domina la garriga.
Es de reciente y polémica reconstrucción ya que es representado como un edificio de planta rectangular y 3 naves separadas por columnas, pero otros investigadores defienden la postura de que no existían tales columnas, sino pilares rituales monolíticos que surgieron en desorden y no alineados como en la actualidad.
Toro de Costitx. Dibujo de Arturo Gonzalo Aizpiri a partir del original  expuesto en el MAN
Fue descubierto en el año 1894, cuando un payés que araba la tierra, topó con tres cabezas de toro de bronce. Se ha especulado largo y tendido sobre el origen y función de estas cabezas que en la actualidad se encuentran el en Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. La teoría más extendida  es que eran símbolos de divinidades asociadas a la ganadería, a la fecundidad o a la guerra. También se discute sobre su origen: si fueron fabricadas en la isla o importadas de centros más refinados. 
Otra teoría muy atractiva y algo romántica es que las cabezas eran "akroterias" -mascarones de proa- capturadas por piratas talayóticos, apoyada esta teoría por la calidad de las esculturas nunca vista hasta entonces y en que tienen unos agujeros ideales para ser colocadas en lo alto de una proa de un barco de la época; el seccionar las akroterias y exponerlas en santuarios era una práctica bastante difundida entre otras culturas del mediterráneo y que podría haber influenciado sobre las poblaciones talayóticas.

En cuanto a los santuarios talayóticos se desconoce con exactitud cuándo se se empezaron a construir estos edificios que, en términos generales, podemos situar en torno al sigo IV a.C. Los objetos encontrados en su interior sitúan sus últimos usos entre los siglos II y I a.C. Algunos santuarios, pues podrían haber tenido una larga vida, incluso más allá de la conquista romana en el año 23 a.C. Otros, en cambio, sufrieron graves incendios alrededor de esta fecha, posiblemente como consecuencia de los conflictos entre las milicias romanas y la población local.
El final del periodo talayótico vino marcado por el distanciamiento de algunos grupos familiares de un  modelo de vida que se basaba en la reciprocidad y la solidaridad. A lo largo del postalayótico se habrían ido consolidando unas relacione de desigualdad económica entre los miembros de las comunidades.

Lo que hoy denominamos santuarios podrían haber sido edificios destinados al culto o viviendas de los grupos domésticos más poderosos, o ambas cosas a la vez. Serían espacios privativos de un sector minoritario de la comunidad que reforzaría su posición social mediante los símbolos de la fuerza, la violencia y la virilidad.
Cerca del santuario se encuentra los restos del talayot circular de Son Fred y, algo más lejos el cuadrado de Son Vispó. Si tenemos en cuenta que se encuentra, además en el punto intermedio entre tres poblados, podemos pensar que el lugar fue, durante todo el primer milenio a.C., un lugar ritual de varias comunidades.

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