viernes, 29 de diciembre de 2017

Son Serra de Marina o Cova de Sa Nineta

Cova de Sa Nineta con su portal orientado al sureste como la mayoría de los talayots cuadrados
Este talayot cuadrado, tambien llamado "Cova de sa Nineta" responde en sus medidas y la orientación de su puerta hacia el sureste y sus cerca de once metros de largo a lo que es habitual en estos monumentos que tenían un carácter cercano a lo astrofísico o de carácter ceremonial. Algunas de sus piedras sorprenden porque están perfectamente escuadradas, pero eso se debe a que el monumento fue restaurado a finales de los años 60 y se tuvo que recurrir a insertar algunas piedras modernas para poder encajarlo todo.

Vista posterior del talayot
Otra circunstancia relacionada con la restauración es que en uno de los lados de la puerta hay una losa vertical en lugar de varias losas puestas una sobre otra. Las pilastras verticales en los portales pueden darse en las murallas, pero no se dan en las puertas de los talayots. Hacia el Norte de este talayot hay algunos restos muy estropeados y cubiertos de vegetación. Durante la construcción de una carretera se destruyó el recinto de un probable santuario, cuyas grandes lajas se pueden ver todavía en el arcén.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Cap de Barbarìa


Barbaria II
El cap de Barbarìa contiene el conjunto prehistórico más importante de Formentera, con un total de 21 yacimientos, de los cuales tres han sido excavados y pueden visitarse. No son restos espectaculares, ya que se encentran muy arrasados y resultan difíciles interpretar. Sin embargo, su presencia en la zona más árida de las Islas Baleares les otorga una magia especial.
La población que habitaba esta zona tenía unas características similares a la del periodo pretalayótico de Mallorca y Menorca. Grupos familiares dedicados a la agricultura y la ganadería que levantaron conjuntos de construcciones  a base de paredes con grandes losas rellenas de cascajo. A veces tienen planta circular, aunque en otras ocasiones se asemejan a los navetiformes. El horizonte cronológico de todo el conjunto de Barbaria se situa -al igual que en el caso de Ca na Costa- entre el Calcolítico y el Bronce antiguo (del 2000 a.C. al 1600 a.C.).

Barbaria II
El yacimiento de Barbarìa II responde al modelo de planta compleja. Contemplamos un extenso conjunto formado por nueve ámbitos, de plantas diversas. Llegando desde el camino vemos en primer término una estancia navetirome, que termina en un espacio oval. Al lado, y ocupando la mayor extensión de terreno, un gran espacio comunal, que tiene forma de elipse y probablemente estuvo cubierto.

Hipotética reconstrucción de Barbaria II -dibujo V.Sastre-
Las escavaciones han revelado que dos de las estancias fueron empleadas como hábitat, mientras las restantes eran almacenes o estables. Aparecieron resto de cerámica, huesos ovicápidos y un fragmento de cobre que revela la práctica local de la metalurgia, así como la importación de este metal.

Barbaria III
El yacimiento conocido como Barbarìa III se encuentra muy destruido. Se distinguen los muros de varias construciones. Sólo una es perceptible, levantada a base de ortostatos verticales rellenos de piedra menuda. Por uno de sus lados se adosa al ábside lo que debió de ser una estructura navetiorme. Aunque a simple vista parecer circular, la planta tiene forma cuadrangular con las esquinas redondeadas. Probablemente fuera un lugar que sirviera para actividades agropecuarias.

Barbaria I
Finalmente, Barbarìa I es una construcción de planta circular, de unos 13 metros de diámetro. En su interior se distinguen dos compartimentaciones hechas con piedra más pequeña. Las excavaciones también indicaron que no se utilizó como vivienda, sino que se trataba de una estructura secundaria cuya función se desconoce.


domingo, 17 de diciembre de 2017

Es Rossells

Acceso noreste. En primer termino se puede apreciar un gran bloque de piedra que debió ser el dintel de la entrada
Nos encontramos ante un poblado talayótico en el que al día de hoy lo que más destaca son sus imponentes murallas de distinta técnica constructiva. Un poblado de un potencial indiscutible de cara al futuro y que merece su atención por administraciones y entidades.
Situado a las afueras de Cas Concos -Felanitx-, se trata de espacio rocoso, con mucha vegetación. Tiene más de 300 metros lineales de muro que debía medir más de cuatro metros de altura y casi 7.000 m2 de superficie.

Acceso al poblado por la parte oeste. Cegado por las piedras pero claramente visible

Por los restos de cerámica y de otra índole ya estaba habitado desde tiempos del bronce -VII a.C.- A medida que se levantaba el poblado se fue construyendo la muralla que recuerda a la del poblado cercano de Ses Talaies de Ca´n Jordi. Según las cerámicas encontradas el poblado debió abandonarse en torno el siglo IV d.C. Se han hallado cerámicas de Ibiza, África, Italia y árabes.

Plano del poblado. Se pueden apreciar los accesos en el oeste y el noreste
Vista aérea de la ubicación del poblado
Construir la muralla supuso un gran esfuerzo en cuanto suponía mover grandes bloques de piedra. Teniendo en cuenta una población estimada de 230 habitantes de los que sólo 118 estarían en condiciones de realizar esta tarea llevaría más de treinta años levantar esta construcción.

Detalle de la muralla en la parte sur
Como ya he comentado, la muralla es la parte más visible, el interior del poblado es una sucesión de piedras esparcidas y agrupadas que requieren una actuación arqueológica de muchos años. En muchos casos sólo cabe especular sobre la presencia de talayots,  habitaciones diversas e incluso un santuario con forma de herradura. El trabajo a realizar es ingente pero apasionante.

Detalle de la muralla en la parte noreste


sábado, 9 de diciembre de 2017

Es Fornets y otros restos del Puig de Sa Morisca


Uno de los pocos restos más o menos bien conservados de Es Fornets

Dentro del ámbito del yacimiento del Puig de Sa Morisca en Santa Ponsa hay varios restos talayóticos que siendo de interés su atractivo es menor por diversas circunstancias: 

Es Fornets. Entre vegetación y a un kilómetro más o menos del Puig de Sa Morisca saliendo de un sendereo que delimita un campo de golf encontramos algunos bloques de piedra, que corresponden a los muros de un santuarrio. Detrás, se extiende todo un conjunto de habitaciones que llega hasta un acantilado aunque muy destruidas. 
El santuario es el elemento más interesante. Conserva la planta en forma de herradura , con una longitud total de 8,20 metros por 9 de anchura en la fachada, y 6 en su parte posterior. El interior se encuentra cubierto por escombros, y sólo se conservan en buen estado unos pocos fragmentos del muro. La esquina, que era la parte más entera y reconocible, fue abatida por una excavadora  mientras se realizaban las obras del golf.

Santa Ponsa 5
Santa Ponsa 5. Situado en la vertiente de una colina localizada a un centenar de metros del Puig de Sa Morisca. Esta constituido por una estructura constrouida con técnica ciclopea y con piedras de mediano tamaño, que conforman diferentes espacios que se adosan un os a tors y aprovechan las rocas naturales para acabar de formar las estructuras. Hay documentados al menos tres recintos.
Parece que su funcionalidad era la de habitat.

Santa Ponsa 20

Santa Ponsa 20.
 Se halla ubicado sobre una colina en medio del bosque, en la vertiente este del Puig de Sa Morisca. Su situación hace que domine visualmente toda la zona de Santa Ponsa hasta el Puig de Saragossa.
Esta formado por un monumento aislado de planta circular, de 9,5 metros de diámetro, con una pequeña construcción adosada en su vertiente sur, construida empleando la técnica ciclópea, a base de piedras de grandes dimensiones clavadas en el suelo.

Los tres yacimientos apenas están excavados y trabajar sobre ellos podría aportar gran valor cultural a ese gran espacio que es el Parque Arqueológico del Puig de Sa Morisca que parece que se quiere volver a impulsar con fondos provenientes de la ecotasa Balear.



viernes, 1 de diciembre de 2017

Son Ferrer. Túmulo escalonado

Turriforme escalonado de Son Ferrer desde la vertiente en la que se tiene acceso al hipogeo
 El turriforme de Son Ferrer, se encuentra localizado en la urbanización de Son Ferrer, dentro de la península de Calviá, en medio de una llanura fértil, donde el túmulo se encuentra en la parte más elevada, favoreciendo las funciones de control visual del territorio.

Se localiza en medio de una zona de chalés. Estos han afectado gravemente el poblado original. Hoy en día sólo se puede observar el túmulo y los restos de algunas estructuras asociadas.

Hay que destacar, pero, que el yacimiento en Calviá alcanza un largo periodo de tiempo, con estructuras construcciones previas y posteriores al túmulo, que irían desde el Bronce Antiguo (1800 a.C.) hasta muy entrado el siglo III de nuestra era.

Interior del hipogeo o cueva de enterramiento. Se pueden observar los bancos donde se depositaban los restos de los muertos
Este edificio ciclópeo se levantó encima de los restos de un hipogeo o cueva artificial de entierro de la Edad del Bronce. En su interior encontramos unos bancos, donde se depositaron los restos de los muertos, seguramente de algún poblado cercano. El hipogeo presenta tres cámaras. En la central se localizan dos bancos adosados y una plataforma dispuesta en una altura superior. Se accede por un pequeño agujero situado en la base del turriforme.

Desde la parte superior se puede apreciar el escalonamiento
Cuando hablamos de túmulo tenemos que pensar en una plataforma escalonada. En este caso, el túmulo de Son Ferrer, fue construido en la fase inicial del Periodo Talayótico, sobre el 900 a.C., y perduró a lo largo del tiempo cumpliendo unas funciones totalmente diferentes por las que fue levantado.

El túmulo de Son Ferrer se caracteriza por su escalonamiento, formado por paramentos ciclópeos rellenos de piedras de menor tamaño y tierra.

Esquema cenital del túmulo
Posiblemente el túmulo fue utilizado para celebrar encuentros colectivos, alrededor de ceremonias políticas o religiosas a lo largo del periodo talayótico.

Una vez finalizado este periodo, alrededor del siglo V a.C., hubo cambios en la manera de interpretar el mundo. En este contexto, el edificio adquirió nuevos usos, recuperando el funerario. Se reutilizó el interior del hipogeo, donde se han documentado más de 100 individuos y observado diferentes tipos de rituales. Estos se relacionan con las ofrendas florales, fuegos, ajuar cerámico, y un tratamiento de los neonatos y de los bebés muertos, enterrados dentro de urnas cerámicas. A partir del 70-50 a.C. se utiliza las vertientes del túmulo para continuar con las deposiciones funerarias, pero en este momento sólo se documentan entierros infantiles.

Aposentos adosados al túmulo interrumpidos por uno de los chales. Probablemente el yacimiento debió de ser bastante extenso
En este periodo se tiene constancia de la existencia de diferentes aposentos adosados al túmulo, que desgraciadamente se pierden en dirección a los chalés. Se puede apreciar claramente en el mapa.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Ets Antigors

Estancia individual dentro del poblado
El poblado talayótico  de Els Antigors es uno de los clásicos de la arqueología balear al haber sido uno de los primeros que se escavaron haya por los años veinte por Josep Cominas. De todas formas, algunos de sus restos -como son el santuario o unas cámaras hipogeas- fueron cubiertos después de la excavación y tampoco fueron publicados los resultados por lo que el conocimiento que se tiene de este poblado es limitado.

Vista posterior de la estancia
Ets Antigors sí que puede considerarse un poblado bastante típico. La muralla que rodeaba al poblado tenía planta más o menos ovalada, con tres talayots insertos en ella. Desde aquellos tiempos, en los que la muralla existía en todo su perímetro, se ha perdido casi toda; ahora apenas podemos ver unos pocos tramos, medio escondidos aquí y allá entre paredes secas modernas. Además de buena parte de la muralla, han desaparecido otros elementos, como dos de los talayots adosados. Tambien han desaparecido dos recintos subterráneos cubiertos, excavados en el suelo y con grandes lajas de cobertura.

Detalle del talayot "Sa Talaita Joana" de difícil visita
Lo primero que nos encontramos es con el gran talayot llamado "Sa Talaia Joana," que conserva su portal, su corredor, y varios tambores de su columna central. Su altura se mantiene espléndida, lo que lo sitúa entre los grandes talayots de Mallorca. Al lado mismo del talayot, podemos ver un tramo de muralla de unos 25 m. de largo que llega a uno de los portales del poblado. El portal conserva su dintel y la estructura interior de la muralla en buen estado, pero tiene una construcción moderna adosada que lo desluce. 

Puerta dintelada de acceso al poblado en su cara interna
El interior conserva un talayot redondo central en buen estado y restos de tres más, así como partes de otros edificios, entre los cuales se pueden discernir el santuario que fue excavado por Colominas.  El interior del poblado conserva los edificios monumentales pero carece de cabañas cuyos materiales deben de haber sido reutilizados en la zona a lo largo del tiempo.

Arriba dibujo de Colominas del santuario que posteriormente fue tapado. Abajo, vista en la actualidad donde se puede vislumbras su ubicación
El santuario, bautizado por Colominas como habitación romana, contaba con cuatro columnas tambor y conservaba una capa de 60 cm de ceniza, mezclada con huesos de animales, cerámica y algunos objetos de bronce y hierro. Adosadas a la pared se encontraron once urnas de marés con vasos colocados como ofrenda. Colominas dató la utilización de este recinto desde el sigo V-IV a.C,. hasta los tiempos romanos, en los que fue abandonado de forma precipitada.

Talayot interior del poblado
Ets Antigors es el ejemplo típico de como se han ido tratando los restos arqueológicos en Mallorca que han sufrido más daños en los últimos cien años que en los dos mil anteriores. Ya durante la excavación de Colominas se estaba derruyendo un edificio para utilizar la piedra en la vía ferrea. La visita tiene el inconveniente de que el talayot de "Sa Talaia Joana", un trozo de lienzo y la entrada con su dintel están en terrenos privados con dificultades para su visualización. A pesar de algunos esfuerzos por parte de iniciativas privadas y locales y de tímidas incursiones de la administración pública queda mucho por hacer para conservar el patrimonio prehistórico de Mallorca. 

Esquema del poblado


sábado, 18 de noviembre de 2017

Ses talaies de Ca´n Jordi. Talayot


Interior del talayot con su columna política reforzada
Como ya comenté en la entrada sobre el poblado, este talayot es el único que sigue en pie de todo el conjunto monumental. 
Presenta casi todas las características típicas de los talayots circulares de Mallorca: forma circular con columna política en el centro, un corredor bajo que comunica con el exterior, y resto de construcciones adosadas radialmente a las paredes exteriores del mismo también de la época talayótica pero de un momento posterior. La planta circular tiene 12 metros de diámetro y una altura máxima de 2,90 metros. El portal mantiene su dintel intacto.

Portal de acceso al talayot

Tiene una característica que lo convierte en peculiar, aunque no único: el corredor no esta orientado directamente desde el centro del talayot hacia afuera, sino que esta desviado, y tiene un quiebro, de modo que no es recto. Este tipo de corredor de momento sólo lo he visto en otro talayot que es el de Son Fred, se denominan "corredores en zig-zag"
La columna, aunque se mantiene en pie, ha debido ser reforzada ya que sus piedras corren peligro de irse desmenuzando.

Corredor de acceso en zig-zag



viernes, 10 de noviembre de 2017

Ses talaies de Ca´n Jordi. Poblado


Lienzo de la parte Nordeste de 60 metros de largo y una altura máxima de 1,90 metros. Podemos observar una de las entradas al poblado con sus jambas pero falta la piedra dintel
Nos encontramos ante lo que fue uno de los grandes poblado de Mallorca. Su topónimo nos indica la existencia de múltiples "talaies" (talayots) aunque ahora sólo queda uno. De  los restos que han llegado hasta nuestros días, tenemos unos cuantos elementos realmente impresionantes, desde algunos tramos de muralla magníficos, hasta un talayot circular con su corredor y su columna.

Detalle del lienzo en la parte sur-sureste. En las piedras bajas del segundo término se puede apreciar hasta que nivel llegaba la tierra antes de la excavación

En los terrenos circundantes se pueden ver diversos lienzos de la muralla del poblado, algunos bastante altos. Hay restos de cuatro puertas con diferentes técnicas de construcción, una de ellas conserva encima una de las losas que puedo corresponder al dintel.
La muralla era de trazado elíptico. En su parte Nordeste, se contempla un lienzo de unos 60 metros de largo y 1,90 metros de alto

Lienzo de la parte sur-sureste con una de sus entradas cubierta parcialmente de maleza
Hacia el Oeste se distingue un edificio, quizás utilizado como apoyo a las murallas. Las piedras, bien trabajadas, llegan a una altura de 1,20 metros.
La parte más visible del perímetro amurallado se encuentra al Sur-Sureste, mirando hacia el camino. Aquí, el lienzo alcanza una longitud aproximada de 1,30 metros, con una altura máxima de 2,60. Conserva los restos de tres portales y, después de una acusada curva en su parte más meridional, acaba en una construcción radial adosada al único talayot que ha sobrevidio.
En las excavaciones realizadas a principios de los años 70 se encontró una espada talayótica de bronce en un estado de conservación excelente, además de diversos trozos de otra peor conservada. 

Construcción radial en el interior de la muralla sur-sureste a la que esta adosada en su parte posterior el único talayot en pie al día de hoy

En los últimos tiempos se han realizado importantes esfuerzos para poner en valor este importante yacimiento. sobre todo a través de la asociación Lausa. Todo a pesar de las destrucciones que sufrió durante el siglo pasado, por lo que nos quedan solamente unos pocos restos esparcidos de lo que fue, y la frustrante sensación de que podría haberse salvado. Múltiples saqueos se llevaron a cabo para utilizar la piedra en la remodelación de carreteras y caminos cercanos.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Son Miralles

Imagen desde el interior donde podemos observar el portal dintelado. Aparte de la maleza también podemos ver la basura den forma de botellas de plástico. Se requiere una acción para rehabilitar este talayot 

Este Talayot, por su cercanía, puede visitarse conjuntamente con el poblado talayótico del Puig de Sa Morisca. Pero la puerta del talayot, orientada en otra dirección, nos indica que posiblemente éste pertenecía a otro poblado distinto.
No conserva gran altura pero esta relativamente bien conservado, pues está hueco y conserva su portal adintelado y su corredor de acceso de tres metros y medio de longitud orientado hacia el túmulo de Son Ferrer. Su columna ha desaparecido, posiblemente porque restaba espacio al interior. En el caso de este talayot, tiene una pared seca en su interior, posiblemente para "reparar" un derrumbe de la pared original, que reduce ligeramente su espacio interior. En el portal interior podemos ver las marcas donde se sujetó una puerta de madera. Tiene un diámetro exterior de 11 metros, una cámara de 6 metros di diámetro, y una altura máxima de poco más de 2 metros.

Vista en picado del interior del talayot
En el momento de escribir estas lineas, el talayot se encuentra en un estado de abandono absoluto, cubierto de maleza y basura en su interior, sobre todo botellas de plástico. Se encuentra en la linde de unos terrenos pertenecientes al un campo de golf que limita con el parque arqueológico de Sa Morisca. Bueno sería que la propiedad privada y las autoridades públicas llegaran a un acuerdo para adecentar el yacimiento y ponerlo a disposición del público dentro de los límites del parque arqueológico de Sa Morisca.

Túmulo de Son Miralles, apenas perceptible
A unos cien metros y también en propiedad privada esta el túmulo del mismo nombre. Un turriforme escalonado situado sobre una pequeña elevación del terreno conj un amplio dominio visual sobre el territorio circundante. Esta formado por tierra, piedras y grandes bloque que van delimitando el parámetro de una estructura circular de entre 15 y 17 metros de diámetro. Es difícil de percibir como un resto ya que esta muy integrado en el paisaje y porque hasta la fecha no se ha realizado ninguna intervención arqueológica.

viernes, 27 de octubre de 2017

Sa Ferradura

La pequeña península y el Istmo de Sa Ferradura. Lugar estratégico y natural de defensa
El yacimiento de Sa Ferradura se encuentra sobre un promontorio costero situado en la costa sudoeste de Mallorca, en una zona dominada actualmente por formaciones vegetales de garriga baja. Se accede a través de un acceso natural estrecho, defendido por diversas líneas amuralladas escalonadas. La superior constituye una muralla considerable, que cierra el acceso al asentamiento. Esta formada por dos tramos cóncavos construidos mediante técnica ciclópea, unidos en ángulo, con una longitud total de unos 18 metros. Dentro del recinto fortificado encontramos dos habitaciones, en una, que debía ser un recinto a cielo abierto se encontraron siete hogares y en la otra era una habitación cerrada con puerta de acceso.

En esta comparativa podemos ver la reconstrucción e idealización del habitáculo que se encontraba al aire libre. Con uno de los hogares y dos tramos de muralla unidos en ángulo

Por los restos encontrados cabe pensar que este sitio sólo se habitaba durante temporadas cortas, se ha encontrado una aguja pero sobretodo útiles de cocina, piezas de cerámica para almacenar alimentos y muy pocos restos que evidencien una relación estrecha con el mar.

En esta imagen se puede observar la sucesión de distintas murallas defensivas

Los pobladores de este sitio durante el bronce antiguo (1.100 - 900 a.C.) utilizaron Sa Ferradura para defenderse de tierra firme. En la época en que se utilizó el yacimiento en la prehistoria se caracterizaba por grandes tensiones entre los poblados vecinos. Este contexto se podría relacionar con los cambios sociales que condujeron a la aparición de la cultura talayótica.

jueves, 19 de octubre de 2017

Puig de Sa Morisca

Vista general del Puig de Sa Morisca donde se puede apreciar su importancia dominante y estrtatégica
El Puig de sa Morisca se sitúa en una colina de 120 m de altura, ubicada cerca de la Playa de Santa Ponça. La configuración geográfica del lugar y su clara referencia visual desde el mar facilitó el establecimiento de comunidades en ese territorio a partir del Bronce Final por lo que el yacimiento tiene una larga ocupación
Inicialmente, este yacimiento estuvo estrechamente ligado a la costa y a los contactos e intercambios con otras poblaciones isleñas o continentales. Esta marcada relación con el mar fue una de sus características a lo largo de todas las fases de ocupación.
La ocupación en épocas posteriores en el Puig de sa Morisca ha enmascarado posibles elementos constructivos del Bronce Final. Sin embargo, existen algunos indicios para situar el inicio de la ocupación del yacimiento en este periodo, como son los materiales cerámicos y estructuras que cierran la colina y que se han podido datar en torno al 1300-800 AC.
La primera fase del yacimiento debe relacionarse con la existencia de una red de asentamientos costeros que facilitaban la navegación de cabotaje, es decir cerca de la costa y de cabo a cabo, a lo largo de todo el archipiélago y en la que el Puig de sa Morisca se configuraba como uno de los referentes para la navegación de la costa suroeste de Mallorca.

Vista exterior torre III. Ubicada en la zona más alta, desde donde se obtiene un amplio dominio visual de todas las vertientes del entorno, incluido el mar y el puerto natural de Sa caleta. 
La segunda fase se inicia con la Cultura Talayótica, en los primeros momentos de la Edad del Hierro (900/800 AC), cuando se empezó a fortificar la colina, construyéndose un turriforme circular (Torre III) en la cima de la misma. En este momento se estableció  la ocupación permanente del enclave, iniciándose la construcción del poblado, que se consolidó  en los siglos posteriores.


La zona sur-este del poblado aparece delimitada por una muralla que va desde la colina fortificada hasta la peña rocosa que cierra el poblado por el norte. Esta muralla se caracteriza por haber sido construida con grandes bloques de piedra y por la presencia de una puerta adintelada. Adosadas a la zona externa e interna de esta muralla se han encontrado varias habitaciones que fueron ocupadas durante los siglos II-I A.C.
La zona de hábitat del Puig de sa Morisca aprovecha una vaguada, delimitada al este y oeste por dos cumbres no muy elevadas pero agrestes, con laderas muy escarpadas que, en su mayor parte, constituyen paredes verticales de roca. El espacio entre ambas cumbres fue cerrado por dos lienzos de muralla, uno al oeste y otro al este. Se ha documentado una torre o bastión de defensa adosado a la muralla oeste (Torre V).

Vista interior torre III. No se sabe donde estaba exactamente el acceso, pues presentaba una estructura de época reciente inserta en el interior que afectó a los niveles prehistórico y a su configuración arquitectónica original, a excepción de una columna y de varios tambores de columnas.

Las evidencias más claras de la ocupación talayótica proceden de la excavación de la Torre III, donde se localizaron materiales cerámicos talayóticos y una estructura de combustión. En el interior de esta torre también se documentó una torre de época contemporánea, embutida en el paramento interno, lo que afectó al interior de la construcción, aunque algunos elementos estructurales se conservaron o pudieron ser restituidos, como por ejemplo una pilastra poli-lítica y varios tambores de columnas que habían quedado poco afectados.

La zona del poblado del Puig de Sa Morisca ubicada en la vaguada, estaba delimitada por una muralla que iba desde la colina fortificada hasta la peña rocosa que cierra el poblado por el norte, y a la que se adosa una torre que protege el paso en esta vertiente. (Ilustración L.Crespí)

El yacimiento está orientado hacia la costa y también centraliza visualmente el dominio de áreas interiores. El control de zonas de influencia se fortaleció mediante la creación de una serie de redes visuales con múltiples yacimientos secundarios interconectados entre sí, como el Talayot de Son Miralles, el Túmulo de Son Ferrer, Ses Rotes Velles, el Puig de sa Celleta, Sa Barraca de l’Amo, etc.

Detalle de la vaguada con restos evidentes del pasado talatótico de la zona

El poblado del Puig de sa Morisca se sitúa en un lugar con una amplia visibilidad de todas las vertientes que le rodean, tanto las que se dirigen a tierra firme, como a la costa. Posiblemente, la creación de todo este complejo arquitectónico en el promontorio del Puig de sa Morisca está estrechamente relacionado con el control de la bahía de Santa Ponça. Este aspecto permite diferenciarlo de la mayoría de poblados talayóticos, que suelen ubicarse a más de 1 km de la costa. Resulta evidente que el poblado tuvo un importante papel  en los contactos con el exterior desde su fundación, vinculándose preferentemente con el mundo fenicio-púnico y, esencialmente, con Ebusus.

Torre I. Se edificó en el s. VII a.C. con una importante remodelación en s. IV a.C. con la construcción de tres ámbitos. Un primer espacio, a modo de almacén, donde se depositaron ánforas púnicas e ibéricas. Un segundo ámbito donde, junto a un fuego, se almacenaron clavos de bronce. El último espacio era multifuncional

Durante gran parte del Postalayótico, el poblado del Puig de sa Morisca continuó teniendo  primordial importancia a la hora de organizar y centralizar el territorio circundante. Los cambios que se sucedieron durante este periodo fueron importantes y afectaron  claramente al entramado arquitectónico de la época talayótica. Se ha constatado que a mediados del siglo V AC se intensificó la fortificación de la colina, con la construcción de tres torres y algunos tramos amurallados. En especial, cabe destacar la Torre I, que quedó integrada dentro de la muralla que actualmente cierra parte de la ladera. Las excavaciones realizadas en ella han podido documentar una triple división interna, con la localización de un almacén de ánforas, un ámbito donde se guardaban restos de clavos de bronce reutilizados y un espacio mixto, con una estructura de combustión. A finales del siglo IV, esta torre se abandonó y no volvió a ser utilizada en época posterior.

Por otra parte, la excavación de los niveles más superficiales del poblado ha proporcionado indicios de una ocupación tardía durante el siglo II-I AC. A lo largo del siglo III, las murallas habían perdido su función defensiva, mientras que los asentamientos de hábitat experimentaron importantes cambios, entre los que destaca una ampliación del poblado, con el establecimiento de unidades domésticas fuera del recinto amurallado.

En la vaguada y la ladera de Na Morisca encontramos restos del pasado talayótico de la zona. Aun por empezar o terminar de excavar

La importancia de este yacimiento en relación a los contactos con el exterior se evidencia claramente en los hallazgos materiales documentados. Las investigaciones realizadas muestran que este asentamiento prehistórico posee una de las concentraciones de materiales cerámicos importados más importantes de Mallorca, especialmente en lo que se refiere a los primeros momentos de contacto con el mundo púnico. Todos los datos apuntan a que actuaría como centro redistribuidor hacia otros asentamientos postalayóticos del interior del término.

El cambio de era parece marcar el fin de la ocupación de este yacimiento, que no volverá a ser habitado hasta la fase almohade, durante la época islámica de Mallorca.

El Puig de sa Morisca se abandona definitivamente en el 1229, con la conquista de Mallorca por la Corona Catalanoaragonesa. En septiembre de 1229 las tropas del rey Jaume I desembarcan en la bahía de Santa Ponça y arrasan el Puig, tal y cómo muestran los niveles de destrucción localizados durante las excavaciones.