sábado, 17 de diciembre de 2016

Capocorb Vell

Paseando por los pasillos y calles de Capocorb Vell
Capocorb junto a Ses Païses en Arta son los conjuntos talayóticos más conocidos de toda Mallorca. Los orígenes de este poblamiento los podemos situar a finales del segundo milenio A.C. A pesar de todas las visicitudes sufridas por el conjunto, las ruinas se conservan en buen estado.
Mientras que el resto de poblados sigue un esquema a base de grandes murallas ciclópeas, con talayots adosados, en Capocorb Vell dicha configuración no es tan clara ya que nos encontramos con una supuesta muralla que no sigue la técnica habitual de grandes ortostatos.
Este conjunto estuvo a punto de desaparecer en varias ocasiones. En 1310, el rey Jaume II de Mallorca quiso fundar una villa sobre las ruinas y posteriormente, en 1629 el obispo de Mallorca pretendió levantar una vicaría. En cualquier caso estas construcciones, al igual que muchas otras de la isla, ha sufrido destrucciones debido a la reutilización de la piedra en la construcción de casas cercanas al poblado.

Uno de los talayots cuadrados de Capocorb

Al entrar en el recinto, nos encontramos ante un conjunto formado por un talayot circular en primer término y otro a una veintena de metros a la izquierda. A continuación, se extiende todo un núcleo integrado por un talayot cuadrado unido por una muralla a un conjunto de 27 habitaciones y a otro descendiendo hacia el Sur aparece una habitación aislada. En total, son cinco talayots (tres circulares y dos cuadrados) y 28 habitaciones.
Capocorb ofrece la rara posibilidad de pasear por los pasillos y callejuelas de un poblado talayótico, cosa imposible en la mayor parte de los conjuntos; muy destruidos o todavía sin excavar.
Las características propias del asentamiento y sus dimensiones nos hacen pensar en un centro que debía de vertebrar, a modo de capital o de núcleo central, la vida de los pueblos vecinos.


Cómo sucede con otros yacimientos de la isla, de las cenizas de la sociedad talayótica surgió una nueva era, la Balear, caracterizada por la violencia, con el hondero como máximo exponente. Los talayotes dejaron de tener su función original y la vida comunitaria se desplazó a unos edificios en forma de herradura, los llamados santuarios, de los que en Capocorb encontramos uno.
El hecho de que Capocorb Vell fuera habitado desde los primeros tiempos talayóticos hasta entrada la Edad Media indica las modificaciones que debió de sufrir su estructura. Esta es una de las razones de que no sirva como modelo típico de poblado talayótico, como sí ocurre con Ses Païses.

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