sábado, 5 de noviembre de 2016

Son Fred


Situado en el Municipio de Sencelles, este Talayot  de planta circulas de unos 12 metros de diámetro y una altura superior a los 5 metros, formaba parte de un poblado, del que queda al día de hoy otro talayot bastante destruido y escondido además de un tramo de muralla. Este poblado fue ocupado hasta la época tardoromana aunque se levanto en el siglo IX a.C.
Es de fácil acceso y se llega hasta él desde carreteras secundarias. Un entorno agradable y rústico, típico del Pla Mallorquín nos dejará sensaciones positivas para acercarnos a la razón de ser del talayot.


Esta construido con grandes bloques de piedra, cuadrados y macizos. En su interior se puede apreciar una columna que sostenía un techo de ramas. Una base de losetas planas servía para situar el  fuego que iluminaba  los actos que allí dentro se celebraban. Posiblemente también tenia una función de seguridad como torre del poblado, más como señal de poder que como recinto defensivo, ya que su entrada estaba a nivel de tierra. Es curioso su corredor de acceso en zig-zag, poco común, que seguramente perseguía ocultar su interior de las miradas externas.

Detalle del acceso en zig-zag

Interior con columna central
Este recinto sufrió un incendio a mediados del milenio, después del cual fue abandonado. Siglos después fue utilizado como enterramiento en la zona de acceso manteniéndose en ese estado hasta su excavación a finales del siglo XX.






martes, 1 de noviembre de 2016

Torralba d´en Salord


Este poblado se remonta al periodo naviforme (1700 - 1400 a. C.) y la época romana y perduró hasta la Edad Media. Destacan dos talayots, el recinto de taula, una sala hipóstila, algunas cuevas excavadas en el subsuelo y otros restos constructivos que conformaban los lugares de vivienda.
La taula y su recinto son uno de los ejemplares más bellos y monumentales de la isla a la vez que icono. Se trata de un edificio destinado al culto, fechado en sus inicios en el siglo IV – III a. C. perdurando hasta el siglo II d.C. Su planta tiene forma de herradura, con espacios interiores diferenciados, y la taula, la T propiamente dicha, construida con dos grandes bloques de piedra, uno vertical y otro horizontal, magníficamente elaborados, llega a medir casi 4 metros de altura.



Durante las campañas de excavación se encontraron los restos de una hoguera, de ánforas vinarias, y del consumo de cabritos y corderos de corta edad junto a otros objetos rituales como un altar, una representación de la divinidad púnica Tanit en terracota, la figura de bronce de un toro y los cascos también de bronce de una figura de caballo. Estas piezas están expuestas en el Museo de Menorca y son los elementos que más refuerzan la idea de que el recinto de taula estaba dedicado al culto. El momento de máximo esplendor del poblado se produjo durante la expansión comercial púnica, hacia el siglo I a. C.
Aparte de la taula, destacan los elementos más característicos de los asentamientos prehistóricos menorquines: los talayots, las salas hipóstilas, los santuarios con las mesas. También destacan algunas cuevas excavadas en el subsuelo y otros restos constructivos que conformaban los lugares de hábitat.

Restos medievales

Por lo demás, y como lo muestra la casa medieval, la larga perduración del lugar como núcleo habitado ha conllevado la progresiva degradación de las ruinas, normalmente debida al reaprovechamiento de materiales constructivos para otros usos, como otras construcciones, gravilla, paredes, etc.