domingo, 21 de mayo de 2017

Son Fornés. Talayot 3



El talayot 3 se encuentra situado en el extremo sudeste del yacimiento de Son Fornés, a una distancia aproximada de noventa metros respecto del Talayot 1 y a sesenta metros del Talayot 2; los tres edificios turriformes conforman una alineación en sentido nordoeste/sudeste. A diferencia de los dos primeros, este talayot fue reutilizado y su sufrió importantes remodelaciones durante el período postalayótico y en época clásica. Su construcción se remonta posiblemente al principios del siglo IX a.C.
Es un recinto de planta circular y construcción ciclópea, De los tres, es el que poseía la cámara más espaciosa con 6,7 metros de diámetro aunque el diámetro exterior el el más reducido con 12 metros. No se han conservado estructuras interiores del momento inicial de ocupación, ni tan solo la columna central, ya que presumiblemente sus restos fueron extraídos con motivo de la remodelación que experimentó el edificio en época postalayótica.


Resulta muy difícil sugerir la funcionalidad original del talayot  3, las dimensiones de la cámara y la posible ausencia de compartimentaciones del espacio indicarían un tipo de prácticas el el que coincidirían un considerable número de personas y/o bienes.
La ausencia de estructuras de mantenimiento como los hogares de fuego, banquetas, cisternas o mesas, características de las casas postalayoticas de Son Fornés, combinado con la singularidad de las estructuras encontradas y la monumentalidad del edificio, refuerzan la hipótesis de que se podría tratar de un recinto con una función supradoméstica. El estudio y análisis todavía se encuentra en curso.


La última fase de ocupación del Talayot 3 se produjo alrededor de los siglos II y I a.C. consistiendo en el reaprovechamiento de algunos elementos de estructuras previas. Con posterioridad  a su abandono definitivo, este sitio fue frecuentado ocasionalmente hasta principios del sigo II d.C. 

viernes, 5 de mayo de 2017

Son Fornés. Talayot 2


El talayot 2 de Son Fornés es bastante diferente del talayot 1. Es mucho más pequeño, con un diámetro máximo de 12 metros. Aunque también tenía dos pisos, carecía de puerta lateral. Por este motivo, para acceder al interior había que subir a la azotea desde el exterior y descender por una escalera helicoidal cuyos peldaños monolíticos estaban empotrados en el paramento interno del muro que delimita la cámara. Este peculiar acceso se debe a una profunda remodelación arquitectónica que había de paliar serias deficiencias de la construcción inicial. Estos fallos estructurales todavía son visibles en la fachada norte, donde se detectan derrumbes antiguos precariamente reparados.

En esta vista se puede apreciar en el lado derecho la escalera helicoidal que partía del techo
Para corregir los problemas de estabilidad del edificio hubo que tapiar la puerta original, forrar la estancia interior con un nuevo muro y, finalmente idear el acceso por la azotea. Carecía de dependencias secundarias y la superficie hábil era de tan sólo unos 9 metros cuadrados.
Carecía de vestigios de fogatas y de evidencias de descuartizamiento de animales. Tampoco disponía de vasijas para almacenar o cocinar alimentos, ni de cualquier otro instrumento relacionable con tareas productivas. Los únicos hallazgos relevantes son varios recipientes de cerámica, algunos de ellos muy poco comunes. Cabe imaginar que en la oscuridad de la pequeña cámara del Talayot 2 se realizaban reuniones, quizás de contenido ritual o político, que involucraban a un reducido número de individuos y durante los cuales se consumían bebidas sin identificar.

lunes, 1 de mayo de 2017

Son Fornés. Talayot 1


Vista desde la parte superior del talayot 1. En un segundo plano se puede vislumbrar el talayot 2
El edificio de mayor envergadura del poblado de Son Fornés es el Talayot 1. Con 17 metros de diámetro y casi 3,5 de altura, es el más grande de tos cuantos se conocen en Mallorca. El bloque de mayores dimensiones pesa casi nueve toneladas y se ha calculado que el volumen total de piedra empleada en su construcción rodaba la dos mil toneladas, extraídas de unos afloramientos rocosos cercanos al lugar donde se erigió el talayot.

Vista general. Se puede observar la entrada al corredor de cinco metros de lago que da acceso al interior del talayot
Poseía originalmente un piso superior, a modo de azotea, de unos 170 metros cuadrados, y otro inferior al que se accedía a través de un corredor practicado en su potente muro de más de 5 metros de espesor. La cámara de la planta baja, con un espacio hábil de 31,5 metros cuadrados, es de trazado circular y desde ella se accede a una pequeña estancia secundaria, empotrada en el aparejo murario, en la que apenas puede permanecerse en pie.

Vista del interior del talayot. En Primer plano la columna central
Al parecer, el acceso al piso superior se realizaba mediante algún tipo de escala que no se ha conservado. Una vez arriba, este espacio al aire libre garantizaba un amplio control visual del territorio y, muy posiblemente, cumplía dos funciones: vigilancia del entorno del poblado y comunicación mediante señales con otros talayots y núcleos habitados. El suelo de este segundo piso constituía el techo de la planta inferior. Gracias a los restos encontrados durante las excavaciones, sabemos que estaba formado por vigas de madera de acebuche (olivo silvestre) dispuestas de forma radial a partir de la piedra superior de la gran columna erigida en el centro de la planta baja. Las vigas sostenían a su vez una cubierta compuesta por ramas y barro mezclado con piedras pequeñas. El suelo de la estancia inferior, al igual que el de todas las viviendas del poblado, se consiguió regularizando la superficie de la roca natural del terreno.

Interior del corredor de acceso al interior del talayot
Se ha estimado que la fuerza de trabajo necesaria para la construcción del talayot 1 equivalió al trabajo continuado de cincuenta individuos a lo largo de unos dos meses en jornadas de sol a sol (12 horas). Esta considerable inversión de mano de obra exigía, por tanto, la participación de buena parte de los miembros de la comunidad; es decir, la cooperación de las diferentes unidades domésticas.

Con toda probabilidad se trataba de un centro de manipulación y distribución de carne. Dibujo: Varela S.L.
Se trataba de un centro de manipulación y distribución de carne, sobre todo de cerdo. Se descuartizaron cerdos y bóvidos, pero solamente una pequeña parte se consumió allí mismo, probablemente en el marco de fiestas periódicas en las que se reafirmaba la cohesión de la comunidad y, por tanto, con un marcado contenido político. Los restos de fogatas detectados en el piso inferior, así como la composición de la vajilla conservada, indican que la comida consumida en estas fiestas pudo prepararse allí mismo. No obstante, la mayor parte de las porciones cárnicas se repartía entre los miembros de la comunidad y, fruto de este acto de distribución, iban a parar a las casas, donde se ha hallado parte de estas porciones.


viernes, 21 de abril de 2017

Son Fornés. Poblado


Visión general de Son Fornés desde el Talayot 2


Son Fornés era un poblado talayótico genuino a través del cual podemos tener una visión clara de como era la vida y la sociedad de aquellos tiempos y su posterior transformación a medida que fue influenciada por culturas externas. Se trata de una yacimiento con varias fases que comprende desde el periodo talayótico hasta el clásico-romano. También se han documentado restos medievales e islámicos pero de carácter aislado.
Se encuentra al nordeste del término municipal de Montuiri, al lado del kilómetro cuatro de la carretera que une Montuiri y Pina, en una pequeña elevación del Pla de Mallorca. 
Son Fornés estaba constituido por tres talayots en torno a los cuales se encuentran varias habitaciones. Todo el conjunto se encuentra rodeado por una muralla.



Esta sociedad estaba caracterizada por su alto grado de igualitarismo y autosuficiencia. La vida y la interacción social giraban en torno a los Talayots. Tenían una fuerte economía ganadera complementada por  por el cultivo de cereales y leguminosas. La actividad agropecuaria se podría haber complementado con la recolección estacional de todo tipo de plantas que se encontraban alrededor del yacimiento. La comunidad talayótica que vivió en Son Fornés mantenía una economía de subsistencia.
La comunidad participaba colectivamente en la construcción de obras públicas y también utilizaba de forma comunitaria los talayots como centros de distribución y consumo de carne, sobre todo de cerdo y de vacuno, animales que todas las familias ayudaban a criar.


Las decisiones políticas y la actividad ritual, enmarcadas igualmente en los talayots, no debieron ser prerrogativa de un jefe o líder, sino más bien de un Consejo formado por varias personas, tal vez representantes de las familias de la comunidad. Es de prever que las decisiones tomadas en Son Fornés tuvieron bastante peso en el marco de la sociedad talayótica de Es Pla. Son Fornés era un poblado importante, incluido en el grupo de los llamados "centrales", del cual dependían otros núcleos cercanos más pequeños.
Aunque los edificios talayóticos transmiten una sensación de estabilidad, la sociedad que los construyó entró en crisis unos dos siglos después de haberlos construido. Al parecer surgieron sectores sociales con la capacidad de desmarcarse de las tradicionales relaciones de solidaridad económica y de segmentar o privatizar cada vez más la riqueza social. Parece como si el ordenamiento cívico-político y colectivizante representado en el mundo talayótico perdiera terreno frente a formas organizativas más proclives a la fragmentación del cuerpo social.

Vista desde el Talayot 1
Como consecuencia de esta crisis, hacia el 550 a.C. el poblado fue pasto de las llamas y la antigua población dejó de habitar en él. Se abría entonces una época de incertidumbres que supuso la plena implantación de la sociedad postalayótica.
Son Fornes volvió a ser habitado a inicios del siglo V a.C., años después del abandono catastrófico del poblado talayótico. El resultado fue un nuevo poblado totalmente distinto al anterior. Los cambios más llamativos se refieren a la ordenación urbanística. En el postalayótico las viviendas se distribuyeron de manera aleatoria, abriéndose entre ellas amplios espacios al aire libre. Cuando fue posible se reaprovecharon muros y bloques de piedra talayóticos en la construcción de las nuevas habitaciones.
En cuanto a la subsistencia nos encontramos ante un panorama marcado por una combinación entre una ganadería diversificada y un componente agrícola basado en los cereales.



Hacia la primera mitad del siglo II a.C. se produce un fuerte cambio socio-económico, que termina con la romanización. Aumenta el comercio, con gran cantidad de ánforas para el transporte de vino y aceite. Algunas viviendas son abandonadas, mientras que otras perviven hasta el sigo IV de nuestra era.
A mediados del siglo I de nuestra era Son Fornés entró en crisis, el número de habitantes cayó en picado y permaneció casi deshabitado durante más de tres siglos.

viernes, 14 de abril de 2017

Es Rafal


No siempre la localización o la visita de los restos prehistóricos resulta fácil, una veces por la dificultad del terreno y otras por encontrarse en fincas privadas dificultan la visión del interesado. Este es el caso de Es Rafal, en el municipio de Palma. Al encontrarse en terrenos de de una finca no pública siempre se presenta la duda de la no legalidad de pasar por unos terrenos no públicos para poder acceder a un patrimonio público. Será necesario indagar algo más sobre la cuestión.
Los restos consisten en un doble navetiforme, orientado hacia el Sur. El más occidental tiene en su ábside una cueva de tres cámaras, actualmente cegada. Estos monumentos  corresponden a los tiempos pretalayóticos aunque siguieron utilizándose en períodos posteriores. Para imaginar la envergadura de estas grandes construcciones de piedra, pueden contemplarse los muros ligeramente curvos que, conforme iban adquiriendo altura, se cerraban en forma de nave invertida. Las construcciones miden unos 13 metros de largo por 3 de ancho.
No son unos restos espectaculares para su visita, quizás una excavación en profundidad y la facilidad de las visitas con un control adecuado que equilibre el interés público con el privado podría dar una mayor entidad a estos restos. Al parecer queda mucho por descubrir en el subsuelo.

viernes, 7 de abril de 2017

Es Figueral de Son Real

Vista general desde lo alto del túmulo
Muy cerca de las casas de Son Real y de la carretera que comunica Artá con Can Picafort nos encontramos con este yacimiento muy afectado en su fisonomía por la construcción los elementos comentados anteriormente: por las casas que debieron utilizar las piedras del yacimiento y por la construcción de la carretera que arrasó y partió lo que debió ser un santuario postalayótico.
Como en otros yacimientos de Mallorca y Menorca, en este podemos observar testimonios de diferentes pueblos que ocuparon la zona a lo largo del tiempo y que fueron modificando el entorno.
Actualmente se conservan los restos de un túmulo escalonado, las de diversas navetas y otros restos de edificaciones y muros maltratados por el paso del tiempo.

Vista del navetiforme, único por estar excavado en la roca. De origen incierto
El conjunto consta de una construcción central, edificada encima de un montículo de arenisca, con otras construcciones de forma "arriñonada" adosadas a ambos lados. Justo en el lado norte de el grupo hay una navetiforme cuya base fue excavada en la roca, en lugar de construida desde su base con el aparejo ciclópeo habitual. Es un caso único en las dos islas. Los adosamientos han permitido establecer la cronología relativa de las construcciones: el monumento central es el más antiguo, y las otras estructuras se apoyan en él; sin embargo, la naviforme excavada en la roca no ha podido fecharse de ninguna manera.


Las excavaciones aportaron bastante información acerca de los hábitos alimenticios de la época gracias a un "basurero" de restos al lado de una de las construcciones. Sin embargo, el abandono inicial antes de ser reocupado por los talayóticos fue pacífico, por lo que se llevaron casi todos sus enseres y nos han llegado pocos utensilios.


viernes, 31 de marzo de 2017

Son Real. Hipogeo


Se encuentra a tan sólo 40 metros de la línea de costa, muy cerca de la necrópolis y el dolmen de Son Real. Este hipogeo o cueva artificial tiene una única cámara de morfología circula, a la cual se accede por una entrada rectangular orientada al nordeste. La entrada dispone de un umbral y un pequeño corredor enlosado con piedras planas, del que se conservan las paredes limítrofes, hasta un máximo de dos filas. Esta estructura funeraria no es única en la zona, ya que muy cerca de ella hay restos de dos cuevas.
Aunque no se puede datar. sí que recuerda morfológicamente algunos de los hipogeos documentados en Menorca, como el caso de Cala Morell y Sant Tomàs, todos ellos datados entre el bronce inicial y mediano, es decir, en la primera mitad del segundo milenio a.C.
La reutilización continuada y la ausencia de materiales no permiten establecer una cronología exacta de su uso y abandono.
Como sucede con otras tumbas colectivas del mismo tipo, estas cuevas artificiales se abandonaron el periodo talayótico para ser utilizadas en el periodo balear, de nuevo como espacios de enterramiento.
Fue a partir de la conquista romana que se dejaron de utilizar para las inhumaciones y su correspondiente uso que fue cambiando a lo largo del tiempo.

viernes, 24 de marzo de 2017

Son Real. Dolmen

Dolmen de Son Real visto desde la parte posterior y torre de enfilamiento de época reciente en segundo plano
Se encuentra ubicado en el límite que separa el sistema dunar del pinar de Son Real de la primera línea de costa, en una área de extracción de losas de marés, material con el que se realizó la construcción funeraria.
Los resultados de la excavación concluyeron que se trataba  de una estructura de enterramiento sin finalizar. Se identificó parte de la cámara, de tipología rectangular pero inacabada. De esta incipiente cámara se conserva una gran losa vertical, situada al norte, y dos laterales, adosadas a la primera. Esta rodeada por un enlosado de piedras planas que dan estabilidad a la estructura central.
Es probable que el dolmen fuese derruido ya en época talayótica para reutilizar sus materiales en la construcción de la necrópolis o en la construcción del poblado talayótico no localizado y que se supone fue construido en la zona.

Vista desde la entrada al dolmen
Las similitudes que se han establecido entre los grupos que enterraban a sus muertos en las Islas Gimnesias y otras áreas continentales, tanto por lo que hace referencia a la morfología de las tumbas como al ajuar cerámico, permiten afirmar que posiblemente se trataba de las mismas sociedades, que se establecieron en zonas  diferentes en este lado de la costa mediterránea.



En el Mapa podéis observar la cercanía entre la necrópolis y el dolmen de Son Real


viernes, 17 de marzo de 2017

Son Real. Necrópolis



La necrópolis de Son Real es uno de los yacimientos arqueológicos más espectacular y original de toda Mallorca. Situado al borde del mar, resulta interesante no sólo por el paisaje que lo envuelve, sino también por la variedad de las tumbas, que constituyen una especie de talayots y navetas en miniatura donde yacían los cuerpos de los miembros más prominentes de la sociedad talayótica de la zona o del clan dominante.
Este excepcional yacimiento forma, junto a S´Illot des Porros y el Santuario de Sa Punta des Patró, un conjunto de yacimientos asociados a la muerte que es único en el Mediterráneo Occidental en el período comprendido entre los siglos VII y II a.C. y I d.C.

Recreación del estado original de la Necrópolis de Son Real
La Necrópolis de Son Real tiene tres fases o periodos de construcción y de uso, con más de 400 individuos enterrados y de 130 tumbas documentadas.
El primer periodo y más antiguo, datado del siglo VII a.C., se encuentra al sur de la necrópolis y lo forman toda una serie de tumbas en forma de microtalayots, circulares o cuadrados, acompañados de dos tumbas monumentales de forma cuadrangular. En estas primeras tumbas se enterraban  las elites dirigentes de los poblados cercanos a la zona que comenzaban a surgir al final de la etapa talayótica, que abandonaban las formas sociales con tendencias igualitarias a favor de formas organizativas cada vez más jerarquizadas, en las que los guerreros se iban configurando como elementos centrales de una nueva sociedad, la balear.


En esta fase, los individuos enterrados estaban constituidos principalmente por hombres. La edad media de defunción se situaba en torno a los 33 años, siendo la edad de muerte más joven entre las mujeres que entre los hombres.
La segunda fase de la necrópolis la forman un conjunto de micronavetas que rodean el cementerio más antiguo. La construcción de estas micronavetas coincide con la fase más antigua del  Santuario de Sa Punta des Patró y con la de S´Illot des Porros, donde hay una micronaveta y otras microestructuras.
En esta segunda fase, comprendida entre los siglos VI y V a.C., las élite de la zona están cada vez más consolidadas, y en las tumbas ya no sólo se entierran mayoritariamente hombres, sino que hay un número considerable de mujeres. La edad de la muerte en ambos sexos era de 33 años de media aproximadamente.

S´Illot des Porros, otro de los ejes funerarios de la zona de Son Real, yacimiento arrasado hace unos años por un temporal
En lo que hace referencia al ajuar funerario destaca la aparición de objetos de manufactura púnica juntos a los de fabricación local.
La última fase de construcción de tumbas se constata a partir del siglo IV y dura hasta el sigo II a.C., encontrándose materiales fechados hasta el sigo I d.C. de forma ocasional.
La construcción de las tumbas de de menor calidad que en periodos anteriores, no así la riqueza del ajuar donde podemos encontrar armamento de bronce y  hierro. Se continúan enterrando individuos de ambos sexos pero la mediana de edad de defunción se eleva a los 38 años.
La necrópolis de Son Real fue abandonada a lo largo del sigo II a.C., aunque fue utilizada con posterioridad ya que hay algún enterramiento del siglo I d.C.. En cambio en S´Illot des Porros continuaron los enterramientos hasta periodos tardomedievales (siglos XI-XV).

Vista panorámica de la Necrópolis. Al fondo, a unos escasos 65 metros de la costa se puede ver S´Illot des Porros
Todavía no se ha descubierto el importante poblado que pudo generar un cementerio de tanta envergadura. Algunos apuntan a la posibilidad de que se encontrara en el mismo lugar donde hoy se levanta la finca de Son Real aunque no se han encontrado pruebas al respecto.



viernes, 10 de marzo de 2017

Na Pol


El talayot de Na Pol y la cueva sobre la cual esta construido

Este talayot pertenece al ámbito del poblado talayótico de s'Illot y, de hecho, posiblemente era uno de los monumentos delimitadores de ese territorio. Al igual que ocurre con el monumento circular que hay justo afuera de la muralla de s'Illot, este talayot también está construido encima de una pequeña cueva natural que tenía agua. Sin embargo, esto no es nada habitual en otros talayots de la isla.
El talayot ha sido motivo de restauración, y una de las habitaciones adosadas a él ha sido excavada,  tiene forma arriñonada porque sigue una parte del perímetro exterior del talayot. A menudo, también se les llama a estas habitaciones "radiales" porque se construyen con muros que parten radialmente del talayot.
Además de la habitación adosada excavada, hay señales de la existencia de otra. Asímismo, encima del talayot, en su centro, se distingue lo que debía ser uno de los tambores de la columna central del monumento. Además, si nos fijamos entre las piedras de la parte superior veremos varias que, por su forma aplanada y su grosor de 30 ó 40 cm., pueden ser trozos de las lajas de cubrimiento del talayot.


viernes, 3 de marzo de 2017

Mars Balearicus


Sa Roca Roja, Soller, Museo Regional de Artá
Los talayóticos creían en muchas deidades, como se puede deducir por los objetos encontrados en santuarios y otras áreas en varios asentamientos de Mallorca y Menorca.
Entre los los objetos que representan deidades, hay un tipo de estatuilla de bronce que se ha encontrado en algunos santuarios talayóticos. Todos representan a un guerrero desnudo que lleva un casco y que sostiene una lanza y un escudo, que se llaman Mars Balearicus. Además, la mayoría de ellos tienen los ojos almendrados y la boca ligeramente abierta.

Son Favar, Capdepera. Museo Regional de Arta
Se cree que son dioses de la guerra, ya sea relacionados con un culto a un dios local o foráneo, que podrían haber sido producidos fuera de las islas entre los siglos V y II a.C., probablemente en Etruria o en otras áreas del Este Mediterráneo, como Grecia, aunque se podrían haber hecho copias también en las islas.

Son Favar, Capdepera. Museo Regional de Arta

A pesar de que su cronología, procedencia y significado no se entienden completamente, el hecho de tener varios de ellos situados en santuarios significa que este dios habría sido una de las principales deidades en el pantheon talayótico.

viernes, 24 de febrero de 2017

S´Illot

Detalle de la impresionante muralla de 117 metros de largo que envolvía el poblado de S´Illot y de la que sólo se conserva parte de ella
El poblado de S´Illot se encuentra en pleno casco urbano de la localidad del mismo nombre. En una plaza rodeado de establecimientos turísticos.
Se trataba de un núcleo habitado relativamente pequeño, en comparación con otros asentamientos. Pudo tener unas 35 habitaciones y albergar a unos 190 habitantes. En cuanto a la cronología, los excavadores afirman que no puede establecerse una secuencia segura antes des de la ocupación romana.

Detalle del interior del poblado

Lo primero que llama la atención es su impresionante muralla, que queda al borde mismo de la carretera. Esta formada por grandes bloques verticales colocados sobre un zócalo y mide unos 117 metros de largo, conservándose únicamente lo que vendría a ser la mitad aproximada de su trazado. Eso suponiendo que la muralla rodeara por completo el conjunto ya que las excavaciones realizadas en el otro extremo no encontraron ningún tipo de restos. La cinta amurallada conserva todavía su puerta, aunque sin dintel.

Entre las principales estructuras del poblado nos encontramos un monumento más o menos central, y ligeramente elevado, rodeado de un laberinto de recintos adosados, que parece ser el "monumento dominante" del poblado. Su espacio interior tiene forma de U
El segundo elemento que destaca es el gran talayot situado en el lado Nordeste. Un corredor ascendente conduce hacia él, de modo que constituye un monumento escalonado parecido al existente en Son Oms.
Un aspecto importante es la existencia de una cueva, con un pequeño lago de agua dulce, en el mismo subsuelo del talayot. Es fácilmente visible por la entrada a la cavidad, así como por un agujero que comunica con ella.
Varios recintos de planta semicircular y cuadrangular se encuentran adosados al gran talayot. En lo más alto del talayot, se levantó un edificio en forma de U. Debajo del mismo, se descubrió una habitación.

Detalle de habitación adosada al gran talayot central.

Al sur del poblado se halla otro talayot circular, de menor tamaño y rodeado de estructuras. Y en la parte Noroeste del poblado, ya fuera de la muralla, puede contemplarse otro talayot circular, con la puerta abierta hacia el Suroeste. Debajo de la construcción se abre también una cueva natural, con la entrada por el este. Finalmente, cabe reseñar dos habitaciones enfrentadas, de planta de herradura, que han sido interpretadas como santuarios.

A poco menos de cien metros del poblado esta la costa, la misma desde la que se debían de realizar intercambios comerciales o a la que arribaron las tropas romanas que conquistaron las Islas Baleares
Con los foráneos, posiblemente se produjeron relaciones de diverso tipo en función de la situación política del Mediterráneo Occidental de cada momento. Unas veces comerciarían mercancías provenientes del norte de äfrica y del Mediterráneo Central. En Otros momentos se establecerían fuertes enfrentamientos con otras poblaciones de la misma isla o con enemigos llegados del mar, quien sabe si contra tropas del Cónsul romano Quinto Cecilio Metelo en el año 123 a.C. en el momento de la conquista.