sábado, 18 de noviembre de 2017

Ses talaies de Ca´n jordi. Talayot


Interior del talayot con su columna política reforzada
Como ya comenté en la entrada sobre el poblado, este talayot es el único que sigue en pie de todo el conjunto monumental. 
Presenta casi todas las características típicas de los talayots circulares de Mallorca: forma circular con columna política en el centro, un corredor bajo que comunica con el exterior, y resto de construcciones adosadas radialmente a las paredes exteriores del mismo también de la época talayótica pero de un momento posterior. La planta circular tiene 12 metros de diámetro y una altura máxima de 2,90 metros. El portal mantiene su dintel intacto.

Portal de acceso al talayot

Tiene una característica que lo convierte en peculiar, aunque no único: el corredor no esta orientado directamente desde el centro del talayot hacia afuera, sino que esta desviado, y tiene un quiebro, de modo que no es recto. Este tipo de corredor de momento sólo lo he visto en otro talayot que es el de Son Fred, se denominan "corredores en zig-zag"
La columna, aunque se mantiene en pie, ha debido ser reforzada ya que sus piedras corren peligro de irse desmenuzando.

Corredor de acceso en zig-zag



viernes, 10 de noviembre de 2017

Ses talaies de Ca´n jordi. Poblado


Lienzo de la parte Nordeste de 60 metros de largo y una altura máxima de 1,90 metros. Podemos observar una de las entradas al poblado con sus jambas pero falta la piedra dintel
Nos encontramos ante lo que fue uno de los grandes poblado de Mallorca. Su topónimo nos indica la existencia de múltiples "talaies" (talayots) aunque ahora sólo queda uno. De  los restos que han llegado hasta nuestros días, tenemos unos cuantos elementos realmente impresionantes, desde algunos tramos de muralla magníficos, hasta un talayot circular con su corredor y su columna.

Detalle del lienzo en la parte sur-sureste. En las piedras bajas del segundo término se puede apreciar hasta que nivel llegaba la tierra antes de la excavación

En los terrenos circundantes se pueden ver diversos lienzos de la muralla del poblado, algunos bastante altos. Hay restos de cuatro puertas con diferentes técnicas de construcción, una de ellas conserva encima una de las losas que puedo corresponder al dintel.
La muralla era de trazado elíptico. En su parte Nordeste, se contempla un lienzo de unos 60 metros de largo y 1,90 metros de alto

Lienzo de la parte sur-sureste con una de sus entradas cubierta parcialmente de maleza
Hacia el Oeste se distingue un edificio, quizás utilizado como apoyo a las murallas. Las piedras, bien trabajadas, llegan a una altura de 1,20 metros.
La parte más visible del perímetro amurallado se encuentra al Sur-Sureste, mirando hacia el camino. Aquí, el lienzo alcanza una longitud aproximada de 1,30 metros, con una altura máxima de 2,60. Conserva los restos de tres portales y, después de una acusada curva en su parte más meridional, acaba en una construcción radial adosada al único talayot que ha sobrevidio.
En las excavaciones realizadas a principios de los años 70 se encontró una espada talayótica de bronce en un estado de conservación excelente, además de diversos trozos de otra peor conservada. 

Construcción radial en el interior de la muralla sur-sureste a la que esta adosada en su parte posterior el único talayot en pie al día de hoy

En los últimos tiempos se han realizado importantes esfuerzos para poner en valor este importante yacimiento. sobre todo a través de la asociación Lausa. Todo a pesar de las destrucciones que sufrió durante el siglo pasado, por lo que nos quedan solamente unos pocos restos esparcidos de lo que fue, y la frustrante sensación de que podría haberse salvado. Múltiples saqueos se llevaron a cabo para utilizar la piedra en la remodelación de carreteras y caminos cercanos.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Son Miralles

Imagen desde el interior donde podemos observar el portal dintelado. Aparte de la maleza también podemos ver la basura den forma de botellas de plástico. Se requiere una acción para rehabilitar este talayot 

Este Talayot, por su cercanía, puede visitarse conjuntamente con el poblado talayótico del Puig de Sa Morisca. Pero la puerta del talayot, orientada en otra dirección, nos indica que posiblemente éste pertenecía a otro poblado distinto.
No conserva gran altura pero esta relativamente bien conservado, pues está hueco y conserva su portal adintelado y su corredor de acceso de tres metros y medio de longitud orientado hacia el túmulo de Son Ferrer. Su columna ha desaparecido, posiblemente porque restaba espacio al interior. En el caso de este talayot, tiene una pared seca en su interior, posiblemente para "reparar" un derrumbe de la pared original, que reduce ligeramente su espacio interior. En el portal interior podemos ver las marcas donde se sujetó una puerta de madera. Tiene un diámetro exterior de 11 metros, una cámara de 6 metros di diámetro, y una altura máxima de poco más de 2 metros.

Vista en picado del interior del talayot
En el momento de escribir estas lineas, el talayot se encuentra en un estado de abandono absoluto, cubierto de maleza y basura en su interior, sobre todo botellas de plástico. Se encuentra en la linde de unos terrenos pertenecientes al un campo de golf que limita con el parque arqueológico de Sa Morisca. Bueno sería que la propiedad privada y las autoridades públicas llegaran a un acuerdo para adecentar el yacimiento y ponerlo a disposición del público dentro de los límites del parque arqueológico de Sa Morisca.

Túmulo de Son Miralles, apenas perceptible
A unos cien metros y también en propiedad privada esta el túmulo del mismo nombre. Un turriforme escalonado situado sobre una pequeña elevación del terreno conj un amplio dominio visual sobre el territorio circundante. Esta formado por tierra, piedras y grandes bloque que van delimitando el parámetro de una estructura circular de entre 15 y 17 metros de diámetro. Es difícil de percibir como un resto ya que esta muy integrado en el paisaje y porque hasta la fecha no se ha realizado ninguna intervención arqueológica.

viernes, 27 de octubre de 2017

Sa Ferradura

La pequeña península y el Istmo de Sa Ferradura. Lugar estratégico y natural de defensa
El yacimiento de Sa Ferradura se encuentra sobre un promontorio costero situado en la costa sudoeste de Mallorca, en una zona dominada actualmente por formaciones vegetales de garriga baja. Se accede a través de un acceso natural estrecho, defendido por diversas líneas amuralladas escalonadas. La superior constituye una muralla considerable, que cierra el acceso al asentamiento. Esta formada por dos tramos cóncavos construidos mediante técnica ciclópea, unidos en ángulo, con una longitud total de unos 18 metros. Dentro del recinto fortificado encontramos dos habitaciones, en una, que debía ser un recinto a cielo abierto se encontraron siete hogares y en la otra era una habitación cerrada con puerta de acceso.

En esta comparativa podemos ver la reconstrucción e idealización del habitáculo que se encontraba al aire libre. Con uno de los hogares y dos tramos de muralla unidos en ángulo

Por los restos encontrados cabe pensar que este sitio sólo se habitaba durante temporadas cortas, se ha encontrado una aguja pero sobretodo útiles de cocina, piezas de cerámica para almacenar alimentos y muy pocos restos que evidencien una relación estrecha con el mar.

En esta imagen se puede observar la sucesión de distintas murallas defensivas

Los pobladores de este sitio durante el bronce antiguo (1.100 - 900 a.C.) utilizaron Sa Ferradura para defenderse de tierra firme. En la época en que se utilizó el yacimiento en la prehistoria se caracterizaba por grandes tensiones entre los poblados vecinos. Este contexto se podría relacionar con los cambios sociales que condujeron a la aparición de la cultura talayótica.

jueves, 19 de octubre de 2017

Puig de Sa Morisca

Vista general del Puig de Sa Morisca donde se puede apreciar su importancia dominante y estrtatégica
El Puig de sa Morisca se sitúa en una colina de 120 m de altura, ubicada cerca de la Playa de Santa Ponça. La configuración geográfica del lugar y su clara referencia visual desde el mar facilitó el establecimiento de comunidades en ese territorio a partir del Bronce Final por lo que el yacimiento tiene una larga ocupación
Inicialmente, este yacimiento estuvo estrechamente ligado a la costa y a los contactos e intercambios con otras poblaciones isleñas o continentales. Esta marcada relación con el mar fue una de sus características a lo largo de todas las fases de ocupación.
La ocupación en épocas posteriores en el Puig de sa Morisca ha enmascarado posibles elementos constructivos del Bronce Final. Sin embargo, existen algunos indicios para situar el inicio de la ocupación del yacimiento en este periodo, como son los materiales cerámicos y estructuras que cierran la colina y que se han podido datar en torno al 1300-800 AC.
La primera fase del yacimiento debe relacionarse con la existencia de una red de asentamientos costeros que facilitaban la navegación de cabotaje, es decir cerca de la costa y de cabo a cabo, a lo largo de todo el archipiélago y en la que el Puig de sa Morisca se configuraba como uno de los referentes para la navegación de la costa suroeste de Mallorca.

Vista exterior torre III. Ubicada en la zona más alta, desde donde se obtiene un amplio dominio visual de todas las vertientes del entorno, incluido el mar y el puerto natural de Sa caleta. 

La segunda fase se inicia con la Cultura Talayótica, en los primeros momentos de la Edad del Hierro (900/800 AC), cuando se empezó a fortificar la colina, construyéndose un turriforme circular (Torre III) en la cima de la misma. En este momento se estableció  la ocupación permanente del enclave, iniciándose la construcción del poblado, que se consolidó  en los siglos posteriores.
La zona de hábitat del Puig de sa Morisca aprovecha una vaguada, delimitada al este y oeste por dos cumbres no muy elevadas pero agrestes, con laderas muy escarpadas que, en su mayor parte, constituyen paredes verticales de roca. El espacio entre ambas cumbres fue cerrado por dos lienzos de muralla, uno al oeste y otro al este. Se ha documentado una torre o bastión de defensa adosado a la muralla oeste (Torre V).

Vista interior torre III. No se sabe donde estaba exactamente el acceso, pues presentaba una estructura de época reciente inserta en el interior que afectó a los niveles prehistórico y a su configuración arquitectónica original, a excepción de una columna y de varios tambores de columnas.

Las evidencias más claras de la ocupación talayótica proceden de la excavación de la Torre III, donde se localizaron materiales cerámicos talayóticos y una estructura de combustión. En el interior de esta torre también se documentó una torre de época contemporánea, embutida en el paramento interno, lo que afectó al interior de la construcción, aunque algunos elementos estructurales se conservaron o pudieron ser restituidos, como por ejemplo una pilastra poli-lítica y varios tambores de columnas que habían quedado poco afectados.

La zona del poblado del Puig de Sa Morisca ubicada en la vaguada, estaba delimitada por una muralla que iba desde la colina fortificada hasta la peña rocosa que cierra el poblado por el norte, y a la que se adosa una torre que protege el paso en esta vertiente. (Ilustración L.Crespí)

El yacimiento está orientado hacia la costa y también centraliza visualmente el dominio de áreas interiores. El control de zonas de influencia se fortaleció mediante la creación de una serie de redes visuales con múltiples yacimientos secundarios interconectados entre sí, como el Talayot de Son Miralles, el Túmulo de Son Ferrer, Ses Rotes Velles, el Puig de sa Celleta, Sa Barraca de l’Amo, etc.

Detalle de la vaguada con restos evidentes del pasado talatótico de la zona

El poblado del Puig de sa Morisca se sitúa en un lugar con una amplia visibilidad de todas las vertientes que le rodean, tanto las que se dirigen a tierra firme, como a la costa. Posiblemente, la creación de todo este complejo arquitectónico en el promontorio del Puig de sa Morisca está estrechamente relacionado con el control de la bahía de Santa Ponça. Este aspecto permite diferenciarlo de la mayoría de poblados talayóticos, que suelen ubicarse a más de 1 km de la costa. Resulta evidente que el poblado tuvo un importante papel  en los contactos con el exterior desde su fundación, vinculándose preferentemente con el mundo fenicio-púnico y, esencialmente, con Ebusus.

Torre I. Se edificó en el s. VII a.C. con una importante remodelación en s. IV a.C. con la construcción de tres ámbitos. Un primer espacio, a modo de almacén, donde se depositaron ánforas púnicas e ibéricas. Un segundo ámbito donde, junto a un fuego, se almacenaron clavos de bronce. El último espacio era multifuncional

Durante gran parte del Postalayótico, el poblado del Puig de sa Morisca continuó teniendo  primordial importancia a la hora de organizar y centralizar el territorio circundante. Los cambios que se sucedieron durante este periodo fueron importantes y afectaron  claramente al entramado arquitectónico de la época talayótica. Se ha constatado que a mediados del siglo V AC se intensificó la fortificación de la colina, con la construcción de tres torres y algunos tramos amurallados. En especial, cabe destacar la Torre I, que quedó integrada dentro de la muralla que actualmente cierra parte de la ladera. Las excavaciones realizadas en ella han podido documentar una triple división interna, con la localización de un almacén de ánforas, un ámbito donde se guardaban restos de clavos de bronce reutilizados y un espacio mixto, con una estructura de combustión. A finales del siglo IV, esta torre se abandonó y no volvió a ser utilizada en época posterior.

Por otra parte, la excavación de los niveles más superficiales del poblado ha proporcionado indicios de una ocupación tardía durante el siglo II-I AC. A lo largo del siglo III, las murallas habían perdido su función defensiva, mientras que los asentamientos de hábitat experimentaron importantes cambios, entre los que destaca una ampliación del poblado, con el establecimiento de unidades domésticas fuera del recinto amurallado.

En la vaguada y la ladera de Na Morisca encontramos restos del pasado talayótico de la zona. Aun por empezar o terminar de excavar

La importancia de este yacimiento en relación a los contactos con el exterior se evidencia claramente en los hallazgos materiales documentados. Las investigaciones realizadas muestran que este asentamiento prehistórico posee una de las concentraciones de materiales cerámicos importados más importantes de Mallorca, especialmente en lo que se refiere a los primeros momentos de contacto con el mundo púnico. Todos los datos apuntan a que actuaría como centro redistribuidor hacia otros asentamientos postalayóticos del interior del término.

El cambio de era parece marcar el fin de la ocupación de este yacimiento, que no volverá a ser habitado hasta la fase almohade, durante la época islámica de Mallorca.

El Puig de sa Morisca se abandona definitivamente en el 1229, con la conquista de Mallorca por la Corona Catalanoaragonesa. En septiembre de 1229 las tropas del rey Jaume I desembarcan en la bahía de Santa Ponça y arrasan el Puig, tal y cómo muestran los niveles de destrucción localizados durante las excavaciones.

jueves, 12 de octubre de 2017

Ca Na Costa. Dolmen

En esta vista se pueden apreciar los contrafuertes que reforzaban el dolmen

En 1974 tuvo lugar en Formentera el descubrimiento del más importante yacimiento arqueológico de la isla, se trata del monumento megalítico de carácter religioso de Ca Na Costa el cual tiene sus orígenes entre los años 2.040 y 1.600 aC. a comienzos de la edad de bronce.
En primer plano podemos apreciar el empedrado, a continuación el corredor y el interior de la cámara

El sepulcro colectivo situado en el norte de la isla entre el Estany Pudent y Es Pujols en la parte más alta de la zona y dominando una amplia panorámica supuso un gran descubrimiento para la isla de Formentera ya que este permite confirmar que antes de que se establecieran los fenicios en Ibiza,  en la isla existió una civilización organizada.
1. Corredor 2. Cámara 3.Extructuras exteriores. 4. Empedrado

El sepulcro consta de las partes siguientes:
1. Corredor de acceso. De 2,40 metros de largo formado por dos filas paralelas de tamaño medio, se va ensanchando gradualmente de la entrada hasta llegar a la cámara; con una losa perforada que daba entrada a la cámara.
2. Cámara principal. Es de planta circular, ligeramente elíptica, con un diámetro interior de 3,80 metros de Este a Oeste y de 3,40 metros de Norte a Sur compuesta por siete grandes losas de piedra calcárea con una alzada media de dos metros y colocadas en posición vertical.
3. Estructura exterior. Es un sistema de contrafuertes concéntricos basados en dos anillos de mampostería seca.
4. Empedrado. Delante del corredor.
En el lado izquierdo se puede apreciar el empedrado previo al corredor.

En la actualidad, el sepulcro megalítico ha sido reformado con el fin de reforzar la estructura ya que presentaba múltiples grietas y esto podía dar lugar al derrumbamiento del mismo, y de este modo se ha podido consolidar su estructura.
Se ha de remarcar que la suma de los diferentes elementos arquitectónicos del sepulcro megalítico hace que sea único en el mundo, no hay ninguno que reúna todos estos elementos juntos (cámara, losa perforada, radiales, plataforma exterior o muros de contención)
Reconstrucción axonométrica ideal del sepulcro, realizada por Carlo A. Kovacevich Maresma. 

Las personas enterradas fueron ocho individuos: seis hombres de entre 35 y 55 años y dos mujeres de entre 20 y 35 años. Acompañando los cuerpos se encontraron diferentes materiales como botones, restos de collares y fragmentos de cerámica.


viernes, 6 de octubre de 2017

Cala Morlanda

Visión general del probable túmulo de Cala Morlanda
En el nordeste de Cala Morlanda, pasada la punta de Es Mal Cap, se da con un pequeño entrante. Sobre las rocas que miran hacia el Este, se divisan los restos de un muro, integrado dentro de un conjunto bastante destruido y que se levanta al lado mismo del mar. Se trata de un probable túmulo, rematado por una construcción cuadrangular.
Dada su cercanía al poblado de S'Illot pudo tratarse de un lugar de culto o tal vez de la marca de su territorio. La falta de excavaciones en este yacimiento impide formular hipótesis más certeras en cuanto a su fin y su cronología.
Cabe preguntarse el poco interés que hay por excavar nuevos yacimientos que podrían aportar hallazgos significativos para comprender nuestro pasado. En este caso sólo encontramos un cartel en el paseo que rodea el túmulo que nos da una explicación en exceso generalista sobre lo que estamos observando.

Construcción cuadrangular bastante derruida en la címa del túmulo

domingo, 1 de octubre de 2017

Es Pou Celat. Poblado talayótico

Sección norte de la muralla del Pou Celat

El poblado talayótico de Es Pou Celat situado en el municipio de Porreras debe su nombre a un pozo antiguo situado a unos pocos metros de donde empieza una impresionante muralla talayótica consistente en unas grandes lajas verticales, que sigue el trazado de la carretera durante unos treinta y siete metros.
Al final del lienzo se pueden divisar los restos de un talayot circular. Al lado de la muralla encontramos adosadas un par de habitaciones.
Todos estos restos son de fácil acceso y visibles desde la misma carretera.
El paso de la citada carretera, la delimitación de una propiedad privada y su acondicionamiento para agricultura y pastos han provocado su destrucción y un mal estado de conservación desde épocas relativamente recientes, si bien en los últimos años se están haciendo esfuerzos importantes para rehabilitar la zonas.

Extremo sur de la Muralla
La muralla

El parámetro interno de la muralla, allí donde se conserva, tiene una construcción desigual, causada por diferentes remodelaciones. 
La técnica constructiva de esta estructura defensiva, sobretodo en su mitad norte, es muy parecida la técnica de las construcciones postalayóticas.  En lo que se refiere al uso de ortostatos con la cara externa plana y los laterales encajados, técnica usada a menudo en obras de cierta categoría como suelen ser los santuarios.
La construcción de la muralla se debió de iniciar entorno al 600-500 a.C. como consecuencia de una profunda convulsión en la sociedad talayótica. Se desconocen las causas, pero supone la destrucción de los poblados talayóticos -otro ejemplo lo tendríamos en el poblado de Son Fornes- y un cambio en los modelos arquitectónicos, territoriales y tecnológicos y probablemente tuvo sus repercusiones en la estructura social y económica.

Construcción cuadrangular. Sector sur, en primer término podemos apreciar el portal. 
La construcción

Es de planta cuadrangular de 6,9 metros en el eje norte-sur y 5,3 metros en el este-oeste.
El grueso del muro en la zona del portal es de 1 metro. La construcción tiene un espacio interno de 36,5 m2. Se trata de dos medianas formadas por una sola alineación de piedras superpuestas, las cuales delimitan el angulo norte-oeste. No se descarta que en la parte central hubiera una columna.

Vista lateral del porche. En primer término una pequeña cavidad con una pica de piedra fragmentada

El Porche


Situado en la parte sur de la zona excavada, tiene una anchura de 3,7 metros y los muretes laterales se adosan a la muralla. En el centro de este ámbito se conserva un tambor de piedra que formaba parte del sistema de sustentación de la cubierta. En el interior del porche se encuentra una pequeña cavidad en el subsuelo, acompañado de una pica de piedra ya fragmentada. En el extremo paralelo meridional se localiza un hogar formada por un empedrado de losetas delimitados por piedras rectangulares.

En primer término el porche, en la sección norte. En el centro podemos apreciar el hogar formado por un empedrado de losetas

Todo esto es lo que hace referencia a los terrenos públicos adyacentes a la carretera, diversos restos, entre ellos un talayot de planta circular no han podido ser ni limpiados ni escavados en tiempos recientes.

Restos de lo que fue un talayot redondo ya dentro de terrenos privados

sábado, 23 de septiembre de 2017

Son Bauló de Dalt. Dolmen




Vista del dolmen de Son Baulo desde lo alto de la estructura habilitada para su mejor observación
Los dólmenes eran estructuras funerarias de carácter colectivo utilizadas en los primeros momentos de la ocupación de las Islas Baleares entre el 1900 y el 1600 a.C.. Con una cierta influencia del campaniforme de finales del tercer milenio.
El dolmen de Son Bauló Dalt se encontró a principios de los años sesenta y se encuentra en el polígono de Son Bauló, entre medias de dos naves industriales. Si bien esta bien conservado y acondicionado para una visita óptima, su señalización es muy deficiente.
Esquema según Rossello Bordoy, a Plantalamor y Rita 1979
Este dolmen se encuentra situado encima de una plataforma artificial. Esta plataforma es de morfología oval y tiene unas dimensiones de 16 metros de longitud por 9,5 de ancho. Esta formada por una serie de losas planas, las cuales se asientan encima de una capa de tierra natural. Encima de la plataforma hay un circulo de losas verticales con un diámetro aproximado de 6 metros, el cual cerraría el corredor y la cámara interior, donde se depositaron los muertos. La cámara central está formada por una cista cuadrangular de 4 m2 aproximadamente, de losas verticales. Esta pequeña cámara se comunica con el corredor de acceso a través de una pequeña perforación.

En  este yacimiento se localizaron 5 individuos y su ajar asociado, del que hay que destacar el conjunto cerámico y varios fragmentos de instrumental de silex, que no existen en la zona, lo que demostraría la existencia de relaciones de intercambio contras zonas de la isla.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Na Galera. Asentamiento púnico

Edificio cuadrangular de cinco metros de lado situado en el centro de Na Galera
El islote de Na Galera, situado en la bahía de Palma a 175 metros del Caló de Son Calos, destaca por albergar uno de los más importantes asentamientos púnico hallado hasta ahora en el mar Mediterráneo.
A través de una serie de campañas arqueológicas realizadas a lo largo de los últimos años por los arqueólogos Ramón Martín y Jorge Argüello, se han podido sacar a la luz diversos restos arqueológicos, entre los que destaca un edificio cuadrangular, de cinco metros de lado, construido con piedra arenisca, que ha sido interpretado como un antiguo centro ceremonial de la época púnica.
Piezas de cerámicas, objetos de bronce, un pozo funerario, varios cuencos, monedas púnicas y platos son los restos más habituales. Canalizaciones y cisternas son otros grandes descubrimientos probablemente relacionados con rituales de conducción del agua.

El islote visto desde su punto más cercano a la costa. Se puede distinguir perfectamente el yacimiento
Se trata de un enclave utilizado hace milenios por los púnico-ebusitanos (Ibiza), relacionado con el comercio marítimo que mantenían con diversas zonas de la costa mediterránea de la península Ibérica en aquellos tiempos. Sus principales restos arqueológicos datan de entre los siglos IV y II antes de Cristo, cuando los navegantes fenicio-púnicos dominaban el mar Mediterráneo, estableciéndose en los islotes cercanos a la costa de la isla de Mallorca, que utilizaban como factorías y puntos comerciales para intercambiar productos con la población isleña, aunque, como ya se ha indicado, las edificaciones halladas parecen justificar más bien una finalidad sagrada.

Una de las cisternas localizadas
Gracias a los descubrimientos realizados, los especialistas ya pueden confirmar la presencia humana en el islote desde hace, al menos, 4.000 años. En el yacimiento también se han hallado cuencos, jarras, monedas púnicas acuñadas en la isla de Ibiza y 10 cuerpos humanos del siglo I d. C. Asimismo, los arqueólogos que han trabajado en la zona en los últimos años también han localizado restos de cabañas, probablemente de la época talayótica , y diversos objetos que se remontan hasta el año 2000 a. C. 
Los numerosos materiales hasta el momento encontrados abarcan las épocas pretalayótica, talayótica y púnica. 

El arqueólogo Ramón Martín durante los trabajos en el yacimiento


viernes, 1 de septiembre de 2017

Ebusus. La influencia púnica sobre el mundo talayótico



El busto más conocido e iconico de la diosa púnica Tanit. Encontrado en un hipogeo del Puig des Molins y conservado en el museo del mismo nombre
Ibiza conserva todavía el nombre de un dios egipcio adoptado por los púnicos. se trata de Bes, un curioso personaje que era representado como un enano burlón, deforme y divertido.
Ibiza fue un enclave de primera magnitud en el Mediterráneo occidental desde el sigo V a,C, hasta entrada la romanización. Las fuentes clásicas revelan que fue fundada el año 654 a.C. y la arqueología ha probado que sus primeros pobladores fueron fenicios del área andaluza. A ellos se unieron los habitantes del pequeño poblado de Sa Caleta, que se trasladaron al nuevo enclave. La ciudad cumplía a la perfección el modelo del "paisaje fenicio", a base de un promontorio elevado, con un puerto natural a sus pies, unas salinas próximas y un territorio fértil que podía suministrar los bienes necesarios para la supervivencia.

Asentamiento de Sa Caleta, abandonado ya en época púnica para trasladarse sus pobladores a Ibosim -Ibiza-
Así podemos imaginarnos la Ibiza púnica: una gran ciudad amurallada y un campo dénsamente poblado. Haciendas como las de ses Païsses de Cala D' Hort centralizaban la producción agrícola y ganadera.  El asentamiento se hallaba situado en un punto equidistante entre el norte de África y los Pirineos, imprescindible para el intercambio con las colonias griegas de Mesalia (Marsella) o los yacimientos de metales de la península Ibérica.

Ses Païsses. En este asentamiento vivieron los cartaginenses durante siglos. Los hallazgos arqueológicos han permitido reconstruir una forma de vida que se basaba en la pesca, el cultivo de grano, la producción de aceite y vino, y parece que también en la crianza de ovejas, cabras y cerdos. Tras las invasiones del siglo V, la zona fue repoblada por los bizantinos.

El lugar de culto más interesante es sin duda la cueva de es Cuieram, cerca de la Cala de Sant Vicent. Allí se veneraba a Tanit, la Gran señora de Cartago, diosa relacionada con la fecundidad y el mundo de los muertos.

La Cova des Culleram es un antiguo santuario sagrado dedicado a la diosa cartaginesa Tanit, diosa del amor y la fertilidad a quien los fenicios profesaban gran adoración. 
El gran impulso llego de manos de los cartagineses , que convirtieron el enclave en una ciudad rica y comercialmente activa a partir del sigo V a.C. Según los cálculos efectuados a partir de la necrópolis del Puig des Molins, la Aybsm púnica pudo llegar a los 5.000 habitantes. Una cifra respetable para la época.

Interior del un hipogeo del Puig des Molins. Esta necropolis fue utilizada en época púnica y romana
La Ibiza púnica se enriqueció con el comercio. No sólo ejerció como base marítima e intermediaria, sino que exporto producciones propias. El comercio se basaba sobre todo en intercambios pactados con los dirigentes indígenas, como debió de ocurrir en las Baleares talayóticas. Los púnicos practicaban el trueque con los jefes, reforzando así su poder. A cambio de objetos exóticos procedentes de lugares más civilizados, recibían materias primas y también esclavos. 
Instalaban factorías en pequeños islotes cercanos a la costa.  que servían de base para la navegación y centro de intercambio con los indígenas de tierra firme. El islote de na Guardis en Mallorca es un buen ejemplo.


Islote de Na Guardis, factoría púnica en Mallorca y principal base de operaciones de comercio con la isla y su población talayótica

Así pues el talayótico final se caracteriza por una extraordinaria influencia del mundo púnico procedente de Ebusus -Ibiza-, sobre todo con nuevos productos e influencias culturales y religiosas, pero la estructura social no parece cambiar. Los linajes gobernantes favorecidos por su trato con los comerciantes, aumentan seguramente su poder y fuerzan a una sobreproducción mayor para tener excedentes con los que llevar a cabo intercambios. En el años 123 a.C., cuando los romanos desembarcan las Baleares, los talayots siguen representando el espíritu de aquella cultura. Las construcciones ciclopeas fueron, hasta el final, el símbolo y el refugio de los hombres de la civilización talayótica. La imagen de un viejo orden que, lenta pero inexorablemente, acabará por desaparecer.


viernes, 28 de julio de 2017

Cas Quitxero



Al final de la calle Cas Quitxero, en Sant Jordi,, al realizar unas obras en un solar lleno de maleza y basura apareció un fragmento de muralla talayótica. Después de un tiempo de incertidumbre y no con poca polémica, finalmente, quedo preservado. Se construyó una promoción horizontal de casas a lo largo de la calle dejando un espacio libre para los restos de la muralla. Constreñido entre dos viviendas, cabe suponer que más restos talayóticos pueden haber quedado sepultados bajo la promoción inmobiliaria.


El yacimiento se encuentra en una situación ligeramente elevada, por lo que se puede deducir que su ubicación no es casual sino que responde a una planteamiento estratégico, como la mayoría de los yacimientos del pla de Sant Jordi.