domingo, 17 de junio de 2018

Canova d´en Morell


Este talayot conserva su portal orientado hacia la dirección habitual en estas edificaciones: SE. El interior está cegado por el derrumbe de su techo. Alcanza una altura de unos dos metros, y en su parte superior podemos apreciar, entre los matorrales y las piedras que lo ciegan, lo que debe ser uno de los tambores de su columna central, aunque la única forma que tenemos de intuir esto es que es una gran piedra, situada más o menos en el centro del talayot.
El solar donde está esta construcción, se llama Ses Llenques y debió tener en tiempos un enorme poblado con su centro ceremonial. Ahora, apenas queda algo más que tierra de labranza, pero algunos restos disgregados nos dan constancia de lo grande que debió ser el lugar. Así, a unos cien metros de el talayot cuadrado quedan las hiladas inferiores de un posible santuario; a unos 300 m. al norte nos encontramos con el famoso talayot circular "Sa Clova d'es Xot, así como algunos restos más, ahora irreconocibles. Además, en el mismo terreno quedan restos de una posible habitación, y el el otro lado de la carretera hay restos de otro talayot cuadrado casi desaparecido, una cantera antigua y un torrente que tiene cuevas, posiblemente utilizadas para enterramientos, las "Coves Bartolines."


viernes, 8 de junio de 2018

Myotragus Balearicus

Craneo y huesos de Myotragus encontrados en la Cova des Moro. Museo de Manacor
El Myotragus balearicus (en griego, "cabra-rata de las Baleares") es una especie extinta de mamífero que habitaba en las islas de Mallorca, Menorca, Cabrera y Sa Dragonera hasta su extinción hace unos 5000 años. Se trata de un bóvido aunque los últimos análisis de ADN indican que se encuentra cerca del grupo de las ovejas (ovinos). Una cuestión importante es la del momento de la llegada del antepasado del Myotragus a las islas que se debió producir durante una fase de desecación del Mediterráneo. El aislamiento del linaje del Myotragus en las Baleares comenzó en el Plistoceno cuando la cuenca se volvió a llenar de agua y estos animales se quedaron aislados.

Idealización del Myotragus. Dibujo: J.P.Brinkerink
El Myotragus es un buen ejemplo de la adptación genética que puede experimentar un animal a causa del aislamiento. Como en las Islas Baleares no había depredadores carnívoros (excepto las rapaces), este animal no tenía enemigos naturales. La agilidad de movimientos y la visión periférica ya eran necesarios para sobrevivir. Así que los ojos se fueron moviendo hacia una posición frontal dando al animal una visión estereoscópica mucho más favorable en la región montañosa de Mallorca. El acortamiento de las extremidades y la fusión de los huesos del tarso hicieron que el animal fuese más bajo y con menos movilidad pero le dio mejor estabilidad para moverse por las vertientes y las paredes de roca de las montañas.

Una articulación parcial de Myotragus procedente de la Cueva de Muleta. Datado alrededor del 20.000 a.C. Museo arqueológico de Deià
La mandíbula y los dientes sufrieron considerables  modificaciones. En lugar de tener tres parejas de incisivos en la mandíbula, el animal teneia solamente un granb gran y robusto incisivo de crecimiento continuo. Estos cambios estaban indudablemente relacionados con las condiciones especiales en que el animal tenía que encontrar la comida. La mandíbula robusta y el incisivo de crecimiento continuo eran muy eficientes para desenterrar racies de plantas y para pastar brotes de árboles y arbustos. El aislamiento y la adaptación a un medio nuevo también causaron una reducción del cerebro y de órganos sensoriales. Vivían dos veces más que sus homólogos continentales. La longevidad y un retardo de la senectud son una consecuencia de vivir en un entorno con pocos elementos externos que le pudieran causar la muerte (como podrían ser los depredadores).
El Myotragus balearicus es la última y más evolucionada forma de una serie evolutiva de antepasados que se adaptaron a la vida en aislamiento de las islas. Finalmente surgió un animal que pesaba unos 50 kg, llegaba a los 45 o 50 cm de alzada, se movía de una manera lenta y poco elegante, y tenía un cuerpo rechoncho y pesado.

Esquema de la cueva de Muleta. Se pueden apreciar las chimeneas por donde caían los animales, mayoritariamente Myotragus. Museo arqueológico de Deià
El conocimiento de este animal proviene de los restos encontrados en diferentes cuevas como la Cova Estreta (Pollençca) y la Cova des Moro (Manacor) y la Cova de Muleta (Soller). Esta última se compone de dos niveles horizontales conectados por una chimenea vertical que funcionó como trampa para animales. Los ojos del animal no se adaptaban a la oscuridad cuando entraban en la cueva y caían por la chimenea. Durante miles de años los sedimentos y los restos de animales se acumularon en este punto.
Las diversas dataciones indican que los tres mamíferos terrestres nativos de Mallorca (Myotragus, Hypnomys y la musaraña gigante Nesiotites) desaparecieron en un mismo periodo de tiempo muy corto, durante el tercer milenio a.C. o poco antes. Durante años se ha desarrollado un cierto enfrentamiento entre los científicos que defienden que estas extinciones fueron producto de un cambio climático, y los partidarios de que fueron exterminados por los primeros pobladores humanos de las Islas Baleares. Cada poco tiempo aparecen pistas que apuntan en uno y otro sentido, por lo que la cuestión no puede darse todavía por resuelta completamente.

Hymnomys, un lirón también extinguido en la misma épcoa que el Myotragus. Museo arqueológico de Deià
La tesis mayoritaria es la que apunta a una extinción por causas antrópicas. Tradicionalmente se había fechado la primera colonización humana de Baleares hacia el 5000 a. C. o incluso antes, pero la revisión de los yacimientos con métodos de datación modernos indican claramente que no hubo presencia humana anterior al 3000 a. C., por lo que los primeros baleares serían los portadores de la cultura pre-talayótica (3000-1400 a. C.). La fecha es, desde luego, realmente sospechosa, pues se solapa muy estrechamente con la rápida decadencia de las tres especies.

Craneo con columna vertebral y craneos de Myotragus. Museo arqueológico de Deià

Los primeros baleares tenían una cultura neolítica, aunque seguían viviendo en cuevas. En éstas se han encontrado enormes cantidades de restos óseos de animales, especialmente Myotragus, con señales evidentes de haber sido descuartizados y consumidos por humanos. Lo más sorprendente es que no todos los Myotragus llegaron muertos a las cuevas, sino que hay indicios de que muchos de ellos fueron mantenidos durante un tiempo allí, y también muchos de ellos tienen los cuernos recortados y cicatrizados después: Un indicio claro de que estaban siendo objeto de un intento de domesticación. El por qué del fracaso de éste se debió probablemente a que los Myotragus no se reproducían en cautividad o al menos a una velocidad adecuada, pues en las cuevas sólo hay restos de ejemplares adultos.

Reconstrucción idealizada de un grupo de Myotragus
La caza, el fracaso de la domesticación y la introducción de animales domésticos como cabras (que competían con el Myotragus por el mismo alimento), vacas y ovejas (y en consecuencia, la aclaración de los bosques para darles lugares donde pastar) y perros y cerdos (que pudieron depredar sobre el Myotragus en caso de asilvestrarse) fueron las causas que llevaron probablemente a este animal a la extinción.

sábado, 2 de junio de 2018

Son Noguera

Acceso al talayot visto desde el interior
Este talayot está aislado y se conserva bastante bien, adosado a las casas del mismo nombre. En algún momento debió ser utilizado como establo ya que su columna central ha desaparecido y esta hueco en su interior.
Se trata de uno de los talayots más espectaculares, puesto que conserva una altura de casi 6 metros, así como un diámetro de 14,5. Construido con grandes lajas, su cámara central tiene una amplitud de 6,5 metros. El portal conserva las jambas y el dintel. 
Vista del talayot desde el exterior. Obsérevese el muro de la izquierda de reciente construcción que integraba el monumento con las casas de Son Noguera
A pesar de su aspecto solitario, esta edificación formaba parte de un conjunto. Al otro lado de las casas se pueden apreciar los restos de dos habitaciones cuadradas y una serie de muros. Dado el nivel de destrucción de todas estas ruinas resulta difícil explicarlas, aunque nos indican la existencia de un núcleo del que el talayot de Son Noguera formaría parte.

sábado, 26 de mayo de 2018

S´Heretat. Es Claper del Gegants


En primer plano podemos ver la sala hispóstila con grandes piedras ciclopeas encima. Detrás esta el talayot Es Clepar des Gegants
El poblado talayótico de S´Heretat es un recinto amurallado de unos 4.800m² que cuenta con un talayot central denominado “Claper del Gegants”. Dicho talayot tiene un corredor central que lo atraviesa y varias habitaciones adosadas al exterior de forma radial. El poblado conserva otros edificios y cisternas muy interesantes. El periodo de asentamiento abarca desde la época talayótica hasta la romana, como  en muchos otros enclaves de la isla.

Es Clepar del Gegants
En este caso particular parece ser que el talayot y la muralla se construyeron en la misma fase ya que el talayot está muy bien situado dentro del poblado. Sin embargo, el resto del yacimiento se construyó en diferentes fases.



A 30 metros al sur de los portales del poblado, se encuentran localizados tres cisternas artificiales excavadas en el subsuelo con la finalidad de almacenar el agua de la lluvia y posteriormente eran tapados con una losa de piedra para evitar la evaporación durante el verano. Estos depósitos fueron realizados al darse cuenta que había zonas de roca arenisca, que eran impermeables.

Lienzo de la muralla que envolvía el poblado
Al suroeste del talayot, podemos ver uno de los tramos de la muralla, construido con sillares más o menos regulares dispuestos horizontalmente en hiladas. Al norte de este tramo de la muralla, atravesando el único lugar donde está totalmente destruida, accedemos al talayot por una especie de "plaza" con paredes que le dan la forma de estrella. Tanto estas paredes como la construcción que hay al norte del talayot, son más modernas. En el interior del talayot podemos ver el portal de acceso, aunque el corredor, que lleva a una de las habitaciones adosadas al sureste, está cegado por los derrumbes.

Vista general del talayot Es Clepar des Gegants
Siguiendo la visita por el exterior de la muralla al noroeste del poblado podemos ver que la muralla está construida, en este tramo, con otra de las técnicas habituales talayóticas, a base de ortostatos (lajas dispuestos verticalmente) irregulares. Más adelante, el tramo norte de la muralla está bastante destruido; sólo queda la base. En el extremo este y sureste, hay abundantes restos de habitaciones pero apenas se puede distinguir un desorden de muros.

Vista interior del talayot donde podemos observar la entrada del pasadizo que daba a otra habitación
En el lienzo sur de la muralla, relativamente cerca del talayot, podemos ver los restos del único portal del poblado que se conoce. El portal no conserva gran monumentalidad, y sólo se puede distinguir desde el interior de la muralla. Entre este portal y el talayot hay otras paredes, una de las cuales, por el tamaño de sus piedras, pudo pertenecer a algún monumento importante. Cerca de este lugar había una sala hipóstila con una columna política de tipo mediterráneo (las piedras mayores arriba).

viernes, 18 de mayo de 2018

Cas Frares

Talayot circular. Esta es la forma más despejada y evidente de este poblado sin excavar
Nos encontramos ante un poblado talayótico, uno más que nunca ha sido excavado, otra muestra de patrimonio prehistórico con gran potencial que probablemente nunca será investigado y excavado en profundidad.
Tiene una superficie aproximada de unos 3000 m2 y nada más llegar a sus alrededores podemos apreciar gran cantidad de cerámica, sobre todo de origen púnico.

Los dos espacios principales del poblado totalmene cubiertos por la arboleda. En Primer término encontrariamos un talayot redondo rodeado de diversas estructuras y en segundo término y ya mas diferenciado el talayot de la primera fotografía.
Los dos espacios principales estan formados, tal cual como llegamos desde la posesión de Can Frares, en primer termino por un gran espacio arbolado muy tupido entre el cual se puede adivinar la presencia de un talayot y varias construcciones muy cercanas. En segundo termino podemos observar claramente un talayot redondo con su correspondiente entrada de un diámetro de 10,8 metros y una cámara de 5,3 metros. Si bien la estructura es evidente, esta invadida totalmente por una gran arboleda.

Nota: Quiero agradecer a la asociación de defensa y difusión del patrimonio ARCA el haber hecho posible la visita de este poblado ubicado en una zona privada en especial a Vicenç Sastre y Xavier Terrassa que nos guiaron por la finca y nos ayudaron a interpretar el yacimiento.


domingo, 6 de mayo de 2018

Barraca de l´amo


Se pueden apreciar piedras ciclópeas de tamaño mediano mezcladas con otras más pequeñas reutilizadas para construir la barraca
Nos encontramos ante una estructura prehistórica muy derruida y desmantelada de lo que podría haber sido un turriforme escalonado de planta de tendencia circular de unos 8 metros de diametro aunque no se pueden apreciar restos claros de estructuras, sólo algunos tramos de muro aparentemente ciclópeos.
El estado de conservación y las modificaciones sufridas por la construcción de una barraca -para la que se utilizaron materiales de la estructura talayótica- dificulta su descripción definitva.


Se pueden apreciar niveles de derrumbe y/o acumulación de piedras de pequeño y mediano tamaño en la vertiente NO del yacimiento. En el yacimiento pudieron observarse cerámicas talayóticas informes y restos de cerámicas de importación púnico ebusitanas.

domingo, 8 de abril de 2018

Puig Figuer


Estado actual del turrifome, con muros que apenas alcanzan 1,5 metros de altura 
El yacimiento arqueológico de Puig Figuer se encuentra en el Parc Natural de la Península de Llevant, Artà. El paisaje de la zona se caracteriza por la presencia de carrizo, palmitos y diferentes animales que pueblan la finca, como halcones peregrinos, gavilanes o tortugas mediterráneas.

Restos de uno de los muros que rodean el talayot
Una vez llegados al cerro podremos disfrutar de una magnífica vista. La misma que tuvieron los pobladores de la comarca en el periodo talayótico,.
Este yacimiento arqueológico está compuesto por un único talayot circular aislado, a pesar de que está rodeado de una serie de estructuras, las cuales a falta de ser excavadas, hacen pensar en muros de reforzamiento de la misma torre o en una posible escalera helicoidal para acceder a la parte superior del edificio. También ha sido documentada una muralla que rodearía el edificio, que dificultaría el acceso al mismo.

Reconstrucción del complejo a partir de los datos que se han obtenido hasta ahora y teniendo en cuenta que el yacimiento no ha sido excavado hasta el momento -Dibujo: Vicenç Sastre-
El talayot tendría una altura aproximada de cuatro metros y destacaba por una excelente. A destacar la posible existencia de una rampa helicoidal para acceder a la planta superior. El acceso al interior lo posibilita una puerta orientada al sur, en misma dirección hacia la que se asentaba el poblado talayótico del Coll d´en Petro.

Se puede apreciar la entrada al talayot con orientación sur, probablemente a la vista de un poblado situado en el valle.
El periodo de ocupación del mismo está datado, según restos cerámicos, desde el periodo talayótico, 900 a.C., hasta el momento de la conquista romana, 123 a.C., y posiblemente a lo largo de uno o dos siglos después.
La función de este yacimiento en Mallorca, aunque la cronología de las diferentes estructuras es incierta, pero posiblemente sería un elemento clave en la vertebración del territorio, donde hay otros enclaves de diferentes tipologías y cronologías. Por lo tanto, este yacimiento formaría parte de un vasto conjunto de asentamientos, con la función principal, debido a su ubicación, de control y de demarcación de territorio. A través de él se establecería una fuerte conexión entre el interior de la isla y la costa. También sería un elemento clave para poder detectar la llegada de agentes externos al valle, tanto del interior de Mallorca, como del mar.

Estructura cuadrada en los alrededores del talayot
Este fue el motivo por el cual se utilizó de forma continuada a lo largo del tiempo, hasta que la llegada de una nueva civilización, la romana, con una nueva manera de concebir la isla y su territorio, propició el abandono progresivo del espacio.

lunes, 2 de abril de 2018

Es Racons

Este es el talayot mejor conservado de Es Racons. La parte frontal se encuentra en un terreno privado cercado y dedicado al pastoreo. Al fondo se puede observar el pueblo de Llubí
A medio kilómetro del pueblo de Llubí encontraremos, a mano izquierda, los restos de la muralla de un poblado talayótico, que por lo demás está completamente arrasado. Un poco más adelante se encuentra el gran centro ceremonial de este poblado, del que destacan, a ambos lados del camino, dos grandes talayots circulares.

Vista posterior del primer talayot, situado en un encinar
Uno de ellos, el mejor conservado, alcanza los cinco metros de altura y llegó a ser excavado. Se puede acceder a su interior, a través de su entrada y su corredor si bien se encuentra en un terreno privado cercado. Dentro del talayot se encuentra uno de los tambores de la columna central. El suelo del interior es más elevado que el del exterior, por lo que es muy probable que debajo exista otro de los tambores de la columna. Además, tambien cabe la posibilidad de que haya una hilada completa de piedras del talayot bajo tierra lo que hace más probable que haya otro tambor más debajo de éstos.
A unos veinticinco metros de distancia y al otro lado del camino nos encontramos con un segundo talayot en peor estado de conservación pero imponente de igual manera.

En la parte trasera del talayot hay un bosquecillo diminuto que le da un aura mágica al lugar. Se pueden ver unos pocos restos de paredes antiguas, posiblemente de habitaciones radiales adosadas al talayot, que son muy habituales. También es habitual la orientación de la puerta del talayot: suelen estar orientadas a construcciones cercanas y, en este caso, mira directamente al segundo talayot, al otro lado de la carretera.

El segundo talayot es un poco menor y no ha sido excavado, pero aun conserva una altura considerable. Parece que tiene una puerta, mirando exactamente hacia el talayot principal, aunque no se puede estar seguro porque el dintel de esta supuesta puerta está al nivel del suelo actual. Pero este dintel sí parece de tamaño apropiado para coronar una puerta, y su orientación hacia el otro talayot refuerza esta posibilidad.

Antes de llegar a los talayots circulares y en el lado izquierdo del camino nos encontramos con los restos de una muralla ciclópea talayótica
Siguiendo el camino, apenas unos cien metros más allá, aparece la casa del Molí d´en Blanc, con la torre del molino. Poco antes de llegar, en una pequeña vaguada que se extiende a la derecha, se contemplan los restos de otro conjunto. En las paredes de piedra pueden apreciarse algunos muros talayóticos. En la zona, entre la vegetación, se pueden encontrar los restos de más talayots y construcciones de planta cuadrada. En todo este terreno se registra la presencia de numerosa cerámica.

Unos cien metros pasados los talayots y un poco antes de llegar al Moli d´en Blanc nos encontramos con más restos de la muralla talayótica
Este conjunto de Es Racons abarcaba unos 20.000 metros, donde se puede apreciar con claridad la relación existente entre los poblados y sus centros ceremoniales próximos, compuestos éstos por talayots cuadrados, circulares, túmulos, a los que posteriormente se les añadieron santuarios y otros edificios.



viernes, 23 de marzo de 2018

Sa Caleta. Poblado fenicio

La parte visible del poblado es la conocida como "barrio sur" En primer término una estructura rectangular compuesta por siete habitaciones. Cap Falcó al frente.
En su momento ya comenté la influencia púnica en la cultura talayótica, sobre todo en la isla de Mallorca teniendo como punto de entrada principal el islote de Na Guardis, donde se canalizaba el comercio procedente de Ibiza. En esta ocasión os traigo lo que sería el asentamiento fenicio estable más antiguo de la Isla.
El yacimiento de Sa Caleta tiene una importancia de primer orden, ya que demuestra la presencia estable de grupos fenicios en Ibiza durante el sigo VII a.C. y una posible frecuentación ocasional ya un siglo antes. Se trata de un típico establecimiento en lo alto de un promontorio, con dos pequeños entrantes a los lados, agua en los alrededores y unas salinas a poca distancia.
Lo que podemos contemplar dentro de las verjas es sólo un pequeño sector del yacimiento, que llegaba casi a los 40.000  m2, el resto se halla cubierto en gran parte o ha desaparecido por la acción del mar.

Reconstrucción virtual del poblado de Sa Caleta (diseño de J.R.Casals)
Se trata de una agrupación típica como se podía encontrar en los poblados fenicios de Andalucía Oriental. El modelo consiste en una agrupación de viviendas, almacenes y talleres separados por callejones estrechos y de trazado irregular. Las plantas de las construcciones, orientadas de diverso modo, eran rectangulares y tanto la disposición las medidas variaban según  su función.
Aquí habitaron varios centenares de personas, que además de las actividades cotidianas como la pesca, elaboración de pan y fabricación de tejidos realizaban una labor industrial. Así, se ha documentado la práctica de la metalurgia, a través del descubrimiento de hornos de fundición, escorias y nódulos de mineral. 

Vista del yacimiento con el mar a la espalda
La existencia de este poblado fue muy breve. Fue utilizado durante unos treinta o cuarenta años, abandonándose de forma ordenada alrededor del 590 a.C. Posiblemente para trasladarse sus habitantes a la Vila d'Eivissa, que reunía mejores condiciones.

En esta reconstrucción virtual podemos ver un horno comunal de pan en lo que debía ser una zona de servicios para la comunidad  (diseño de J.R.Casals)
Lo que se puede observar es la zona conocida como el "barrio sur" Se trata de una agrupación de ocho unidades que proporcionan una idea clara de la disparidad arquitectónica del conjunto. Algunas cuentan con una sola estancia, otras con tres adosadas, y destaca una estructura rectangular con siete habitaciones. También resulta muy visible una plataforma circular que servía como base para un horno comunal de pan.
El poblado de Sa Caleta, con el paisaje del Cap Falcó al frente  es una muestra del paisaje colonial de la antigüedad.


domingo, 18 de marzo de 2018

Son Ferrer. Poblado navetiforme


Aún sin excavar se puede apreciar la continuidad de un muro

Situado en un pinar en una zona llana, el yacimiento está compuesto por diferentes estructuras muy deterioradas y poco visibles, cubiertas por tierra y piedras. El yacimiento posee escasa visibilidad muy alterada por la construcción urbana.
La estructura más completa parece tratarse del muro derecho y parte del ábside de un naviforme. Este muro ciclópeo tiene una longitud de 10 m y un grosor de 1.4 m, mientras que del ábside sólo se observa el paramento interno. 
En el lado opuesto del recinto se aprecian otras estructuras de las que no se puede precisar su tipología al conservarse unicamente muros aislados. 
Este asentamiento debe relacionarse con los hipogeos de enterramiento de la cueva del Turriforme escalonado de Son Ferrer y la Cueva de Can Vairet situadas a poca distancia. 

A duras penas se puede apreciar la estructura de un navetiforme
Este yacimiento nunca ha sido excavado aunque en los últimos tiempos si que ha ido limpiando y retirado escombros del terreno al estar enclavado en un terreno de titularidad pública. Al igual que un iceberg, las estructuras que podemos ver son sólo una pequeña parte que no esta enterrada. Sería interesante su excavación para ponerla en interés, valor y relación con los yacimientos cercanos de Puig de Sa Morisca, Es Fornets, Túmulo de Son Ferrer y Navetiforme Alemany

domingo, 11 de marzo de 2018

Punta des Baus

Restos de una pared ortostática, con la parte posterior del talayot visible detrás. Esta es la parte mejor conservada del talayot y de todo el poblado.
El poblado de la Punta des Baus se encuentra en un paisaje todavía virgen y nunca ha sido excavado. Murallas, restos de habitaciones y un talayot cuadrado se levantan sobre unos acantilados que caen a pico sobre el mar.

La columna central se conserva casi intacta, sólo que caida hacia la izquierda, y apoyada a unos 45° contra la pared lateral del talayot
Cuando se llega a la ensenada previa a la punta, destacan las primeras ruinas. Se trata de un talayot cuadrado, la edificación mejor conservada del conjunto, cuyos lados miden 7,90 metros y unos 2 metros de altura en su parte más elevada. Lo que parece corresponder al portal sigue una orientación de 142 grados (SE), y la cámara conserva la columna central política, aunque caída y semicubierta por los desprendimientos. Lo más probable es que toda esa zona anterior a la muralla, donde se divisan varios recintos levantados con grandes bloques de piedra, fuera el área sagrada de ese asentamiento.

Lienzo de la muralla que envuelve el poblado
Algo más adelante, se distinguen ya algunos tramos de la muralla del poblado. También destaca una gran habitación de planta oval, con medidas de 10,1 por 7 metros. Se adivinan restos de otros dos talayots, uno de ellos de planta circular en la parte más elevada de la punta.

Detalle del reciento amurallado que envuelve el poblado
La cerámica que se recobra en la zona es talayótica y púnica. El poblado fue abandonado coincidiendo con la conquista romana.
Se descubre también una cueva, el probable hueco de un portal, edificios ciclópeos y un aljibe.

Pozo o aljibe en el interior del poblado

Cueva 

El potencial de este poblado es tremendo: Un talayot cuadrado, restos de al menos dos redondos, cuevas, aljibes, habitaciones. Que más e puede pedir, su excavación nos mostraría, a mi parecer, uno de los poblados talayóticos más espectaculares de la isla enclavado en un paisaje espectacular.


domingo, 4 de marzo de 2018

Cova del Camp del Bisbe


Vista de la antecámara de la Cova del Camp del Bisbe. Cerrado por una verja se puede observar el acceso a las cámaras dos y tres.
Esta cueva está siendo excavada desde el año 2013. Durante la primera campaña se han excavado unos primeros niveles muy removidos donde la aparición de restos cerámicos permiten avanzar que fue empleada y frecuentada desde época Naviforme hasta la actualidad.

Desde este ángulo se puede observar la profundidad de la antecámara
Hay localizadas tres salas. En el momento actual se ha podido estudiar una -la antecámara-. Se trata de un espacio funerario de hace unos 3.000 años donde se depositaban cuerpos en ese momento de la prehistoria no se enterraban a los muertos, sino que eran colocados sobe el suelo, los envolvían en sudarios con una especie de botones en forma de uve. A uno de los lados de la antecámara se ha descubierto una concentración de mandíbulas de animales domésticos tales como cerdos, ovejas, cabras y vacas. 


También se han localizado recipientes cerámicos y algunas herramientas hechas con hueso de animal. Se especula que se podría deber a alguna actividad de carácter ritual. Otra parte de la sala sirvió, también de osera o depósito secundario de huesos humanos.

Botones en forma de V hallados en la cueva, algunos de marfil de elefante, por que ya en esta época había intercambios comerciales.

 Diversos objetos de uso cotidiano tales como agujas encontrados en la cueva.
Se han encontrado unos cuantos kilos de cereales asociados a sus recipientes. Podría estar vinculado a algún tipo de ritual o ofrenda a los muertos. También se especula que la cueva hubiera funcionado años antes como almacén de grano aunque parece poco probable.